Cartas al director: Una historia de amor

Padres y hermana de Rubén Fatás Borderas

La vida de Rubén es una historia de amor que ha terminado con sólo catorce años. Corta, de gran intensidad, venciendo su timidez con su ayuda a los demás, con su bondad, con su honradez, con su trabajo de cada día, con sus estudios, con su sensibilidad hacia los problemas de los demás? Valores que nos han hecho sentir orgullosos de ser sus padres.

Rubén tenía una personalidad especial, se proponía metas a las que no le importaba dedicar esfuerzos para alcanzarlas. Su madurez, impropia para su edad, le hacía vivir las cosas de cada día de forma muy personal con una mezcla de entusiasmo, alegría y realismo (era el colaborador más joven en el proyecto de una casa para niños huérfanos en Malawi).

Los últimos años se han convertido para él y la familia en una lucha contra la leucemia. Una lucha en la que no ha estado solo, lo que le ha motivado y le ha dado fuerzas hasta el último instante de su vida.

Es el momento de agradecer la solidaridad de las gentes de la comarca, de Sabiñánigo, su pueblo, al que llevaba en su corazón y del que hablaba con entusiasmo a todas las personas que iba conociendo, la labor de los médicos y enfermeras que le han atendido, la generosidad de la donante francesa que en un gran acto de amor intentó darle la vida y, de forma muy especial, el esfuerzo, el cariño y la ternura de Carlos, de Gloria y de Teresa que han estado junto a nosotros en todo momento.

Nuestro recuerdo y cariño está con Patricia, con Laura, con Cristian, con Xavier, con Rafael, con Loreto? y con las familias con las que hemos compartido muchas horas de dolor y sufrimiento por nuestros hijos. Ahora ellos, con su presencia viva entre nosotros, nos enseñan cómo vivir la vida y nos dan los ojos con los que mirar el mundo y sus problemas.

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