Más tráfico, pero también más cansancio en el Valle del Aspe

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Esta es la sensación que se tiene, ocho meses después de la controvertida inauguración del túnel carretero de Somport, en el valle del Aspe, cuyos habitantes están hartos del tráfico de camiones, que se ha doblado, y de los accidentes que también se multiplican. Aseguran que el túnel siembra la discordia.

En Urdós, por ejemplo, un pueblo de 110 habitantes, el primero tras la salida del túnel por la embocadura francesa en la carretera RN 134, es exasperante. Unos 1.200 vehículos pasan por allí cada día, lo que significa entre un 20 y un 25% más que antes de la inauguración de la obra. Sólo caminoes, se cuentan de media unos 200 al día. Esto es, 40 más que antes, un 20%.

El alcalde de Bedous, otra de las localidades por las que cruza esta carretera, el túnel de Somport se ha convertido en un nuevo itinerario para los camioneros, sobre todo españoles, que atraviesan la frontera para coger la autopista en Francia, hasta Barcelona. En este término municipal, el 11 de septiembre, un camión con su remolque cayó en el barranco de Olorón. Desde la inauguración, siete camiones, todos españoles, han sufrido algún accidente.

El pasado 17 de enero, los trece alcaldes del Valle de Aspe, comandados por el diputado Jean Lassalle, antiguo presidente del Parque Nacional de los Pirineos, boicotearon la ceremonia de inauguración del túnel. Consideraban inconcebible abrir uno de los túneles más seguros de Europa por una carretera internacional que, en el lado francés, presenta todos los peligros, y reclamaban una reglamentación del transporte de materias peligrosas. De hecho, los tres desvíos previstos en la RN 134 no se han realizado, y numerosos pasos peligrosos, como el de Fort del Portalet, no se han acondicionado. De los 46 kilómetros que tiene esta carretera, unos 20, en ocasiones muy escarpados, están sin adaptar a las normas de seguridad. El fin de estos trabajos no se prevé antes de quince años.

Mientras tanto, se han tomado algunas iniciativas locales para limitar los daños. Así, en julio, la comuna de Bedous limitó la velocidad a 30 kilómetros por hora, en el itinerario que cruza su territorio.

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