Cartas al director: Las siervas de María, un adiós al poso de un siglo

Javier Gironella Falces, Periodista

El sábado se ponía punto final a 118 años de trabajo anónimo en la ciudad de Huesca. En un acto cargado de emoción y tristeza, en el marco incomparable de la Catedral y con la presencia del Pastor actual, Juan José Omella, a quien en las fechas del Pilar le llegara su sucesos en la diócesis, las Siervas de María decían adiós a tantas y tantos oscenses que a lo largo de estos cien años han recibido su trabajo y cooperación en momentos difíciles para ellos o para algún familiar.

La Catedral estaba a rebosar y las pocas Siervas que aun quedan se llevaron en sus retinas y en sus corazones las muestras de gratitud de los que hasta ahora han sido sus convecinos. Las Siervas de María han cerrado las puertas de su convento-residencia en la Plaza de Catedral, por fuerza mayor. No por gusto ni por flaqueza en él animo, simplemente porque las vocaciones escasean, la edad no perdona y el trabajo que han venido realizando en el anonimato no puede seguir afrontándose.

Pero antes de cerrar sus puertas las Siervas de María aun han tenido una ultima gracia para con Huesca, la cesión de su hermoso albergue, entre cuyas paredes se ha escrito la ?otra? historia de Huesca, para cedérselo, altruistamente, es decir sin recibir nada a cambio, al Obispado para que este lo destine a albergar la residencia de Sacerdotes ancianos. Gracias hermanas, si ya tenían más que ganado un lugar en la memoria de los altoaragoneses, ahora han rematado, como dirían los taurinos y perdón por la expresión. Han rematado la faena.

Que yo sepa, las autoridades civiles, léase nuestro Ayuntamiento y en especial su Alcalde, que es persona sensible a estas cuestiones, aun no ha tenido unas palabras de reconocimiento y gratitud hacía la figura de las Siervas de María. De gratitud y de lamentar que Huesca pierda a una de sus más entrañables comunidades, porque no esta sobrada, mas bien al contrario, la sociedad actual de personas que sin pedir ofrezcan todo y en este caso las Siervas de María han estado durante 118 años en línea de vanguardia.

Vayan ustedes en Paz, Hermanas. Que el Señor les siga protegiendo y saben que aquí dejan el poso de un siglo que no ha de borrarse ni de la memoria ni del corazón de las gentes de Huesca.

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