Este sábado encuentro de antiguos vecinos de Ainelle y por primera vez de Berbusa

En la comarca del Alto Gállego tiene lugar este sábado el encuentro por primera vez, después de unos cincuenta años, de algunos familiares y vecinos de Berbusa, localidad abandonada que pertenece al municipio de Biescas y esta situada a una altitud de 968 m. Esta reunión de confraternización será conjuntamente con los antiguos vecinos del núcleo deshabitado de Ainielle, también perteneciente al municipio biesquense, y se lleva a cabo una misa en el Soto de Oliván, para que puedan estar presentas las personas más mayores de edad.

En el caso de Ainielle fue deshabitado en 1.960 y vendido al Patrimonio Forestal del Estado. Pero aún hubo uno, José de "o Rufo " ya mayor y viudo, que no quiso partir. Al fin, en 1971, sus familiares le convencieron para que dejase definitivamente su tierra de nacimiento. Desde entonces Ainielle está vacío y en ruinas. En 1995, a iniciativas de Enrique Satué profesor, escritor y director-voluntario del Museo de Artes Populares de Serrablo, comenzaron los encuentros anuales de los antiguos habitantes de Ainielle. Acordándose la fecha del segundo sábado de septiembre como fija para el encuentro y se decidió que su periodicidad fuese anual.

A primeras horas de la mañana se abre la barrera de la pista de Oliván y la gente empieza a subir. Unos lo hacen andando, otros en todoterreno, los más dejan el coche a la altura del Km 7 y suben andando por el antiguo sendero, hoy día marcado con pintura..

En otras ocasiones alrededor de las doce se celebraba la eucaristía. Como la iglesia está derruida se hacía entre la pradera situada entre el templo y la escuela. ?Se lleva a cabo la bendición de torta y vino y se procede a tener un recuerdo y homenaje a los difuntos?, según comenta el investigador en tradiciones y escritor, Ricardo Mur, ? y cada casa toma una vela y, juntos, se dirigen al interior de la iglesia, se encienden y se dejan sobre el altar, a la vez que se reza un responso?. En este pueblo se ambienta la novela de Julio Llamazares titulada "La lluvia amarilla", la historia del último habitante de Ainielle.

Después de la misa, se lleva a cabo una comida en la misma pradera, que en el caso de los vecinos de Berbusa, se realizara de forma particular ya que para esta ocasión no habían preparado nada. .

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