Esos chicos de la cruz

María Iglesias

Conducen ambulancia, son socorristas, acompañantes a la tercera edad, conductores de autobuses para discapacitados, son muchos y son voluntarios. En estos días en los que se aboga tanto por la ayuda a los más desfavorecidos, ellos han perdido protagonismo.

Se encuentran en nuestras ciudades y pueblos, utilizan su tiempo libre para ayudar y no buscan nada a cambio, sin embargo cada vez son menos. Ahora el limpiarse las conciencias se ha materializado, ?un euro al día y le dará comida y alimentos a este niño del tercer mundo? son 30 euros al mes, así que, con no ir de cena con los amigos un día se rentabiliza. A cambio... tener la conciencia tranquila.

Sin embargo aquí en nuestra propia ciudad hay personas que no necesitan ese euro, que tienen comida, casa, ropa... pero por ejemplo no tienen compañía, ni ayuda externa para su movilidad y para dar un paseo. Pero es muy costoso el ayudarles, no son 30 euros al mes, pueden ser 30 horas de tiempo libre, y claro... 30 horas que no puedes estar tirado en el sofa sin hacer nada, una lástima...

Seamos realistas, ahora que nos han puesto tan fácil el ser solidario, ¿para qué vamos a hacer un esfuerzo de más? Eso sí, nos encanta que si hay un accidente, acudan rápido, que en conciertos y partidos de fútbol estén ahí, que... sean voluntarios.

Ser solidario en nuestros días se ha convertido en una moda y no en un acto desinteresado y personal, ser solidario con un niño que nos muestran en la tele, ser solidario con todos esos países que están mal... y no me malinterpreten, que esas ayudas son muy buenas, pero hay muchas veces que nuestras miradas no van más allá de lo que nos muestran terceros.

Ser solidario es ser desinteresado, ser solidario es ser voluntario. Ayudar a los que tenemos al lado no nos cuesta mucho, eso sí, luego no vale arrepentirse si las ayudas se pierden y si vemos como hay personas que se han quedado solas, porque entonces ¿Quién nos va a limpiar la conciencia? Un euro no lo hará

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