Huesca: barata, barata...

Luis Laiglesia

Huesca ha sido hasta el momento una ciudad de las denominadas baratas. Vivir en Huesca no es gravoso, hasta ahora adquirir un piso era asequible, los impuestos municipales no suponían grandes desembolsos...pero las cosas están cambiando, la presión fiscal del Ayuntamiento a los ciudadanos crece día a día, la vivienda, a pesar de lo que dicen las estadísticas, está llegando a precios desorbitados, impensables en una ciudad pequeña que, por su orografía, no tendría por qué tener grandes problemas de suelo.

En los últimos años las decisiones municipales que al respecto se están tomando están suponiendo una carga para el ciudadano a la que habría que poner límite. Así se promociona desde el Consistorio la construcción en suelo público de viviendas libres, cuando a los socialistas en Madrid se les llena la boca proponiendo lo contrario. Y si no díganme qué ha hecho el Ayuntamiento con promociones como las que se desarrollarán en el Cuartel de Artillería y la Cárcel de Huesca. En uno y otro solar, de titularidad pública, el Consistorio permitirá construir, en exclusiva, viviendas libres, por lo que recibirá pingües beneficios.

La operación de los cuarteles y de la cárcel, cuando subasten los terrenos el Ministerio de Defensa y el de Interior, a buen seguro supondrá otra vuelta de tuerca al ya maltrecho mercado inmobiliario.

Pero además en los últimos presupuestos, en el capítulo de tasas, se han registrado importantes subidas que en ocasiones han llegado al 40%, a lo que hay que añadir el incremento del recibo del agua, el de la recogida de basuras o el de la contribución...también en esto la globalización nos está afectando, la pena es que la globalización solo llega a las obligaciones fiscales, no a los servicios municipales.

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