Un informe del RACC recoge veintiséis tramos peligrosos en las carreteras del Alto Aragón

Según el estudio Euro RAP, realizado por el Real Automóvil Club de Cataluña, uno de cada tres tramos de carretera de la Red de Interés General del Estado (RIGE) tiene una siniestralidad alta o muy alta. En dicho informe se indica que Galicia, Asturias y Aragón son las comunidades con peor accidentalidad en las carreteras, mientras que Madrid, Cataluña y Castilla La Mancha son las mejores. Entre las provincias que mayor número de tramos de siniestralidad muy alta arrojan se encuentra Huesca, con siete puntos conflictivos, por detrás de Pontevedra, Lugo, Asturias, Burgos, Teruel, Badajoz, La Coruña y Alicante.

Entre las carreteras con zonas más peligrosas del Alto Aragón están la N-240, N-230, N-260, N-330, N-II y la Autopista A-2. La travesía de Monzón, la variante de Biescas en dirección Panticosa, el inicio y final de la variante de Jaca, el cruce con la antigua N-240 en dirección a Bailo o el comienzo de la variante de Graus, están considerados en este informe como puntos negros.

Otras zonas que también aparecen con un alto índice de peligrosidad son las famosas curvas de Angüés en la N-240, Sopeira, el acceso a Castejón de Sos, Broto, el paso de la Autopista A-2 por Candasnos o el principio de la variante de Binéfar, por citar algunos de los que más accidentes registran a lo largo del año. En total son 26 tramos de la provincia de Huesca los que tienen una siniestralidad alta o muy alta en la red viaria del Alto Aragón.

Galicia está a la cabeza de las comunidades con un 26% de los tramos con un alto índice de siniestralidad. Aragón aparece en tercer lugar con un 15%. En Zaragoza, la N-330 entre María de Huerva y la capital aragonesa se encuentra entre los 10 tramos más peligrosos de España.

Responsables del RACC añadían a este informe que se ha valorado la longitud de la vía, la intensidad diaria de vehículos y otros factores que pueden influir en los accidentes de tráfico.

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