Gracias por dejarme ir a la última

Pablo Barrio Aller

Gracias a la televisión por ofrecerme una gama tan variada en su programación. Desde el día a día al crónicas marcianas pasando por corazón de otoño, invierno o lo que sea. porque en todos hablan de lo mismo, pero siempre de temas trascendentales que cambian mi vida a cada minuto. ¿Se imaginan una vida sin saber la vida de Pajares contada por millones de "ex" (que serán ex de cualquier cosa, de lo que quieran, pero jamás llegarán a ser "ex don nadies") o la vida y milagros de una periodista que lleva unos años bajo tierra? Qué horror, no me lo quiero ni imaginar. Gracias televisión.

Gracias también a los publicistas y las grandes compañías por crearme necesidades inexistentes para cualquier persona. Ahora utilizo crema antiarrugas a los 25 (aunque mi cerebro sigue aun con todo como un ovillo de lana enmarañado), permitirme ser engañado por mensajes a móviles que me prometen los temas del verano y hacerme consumir compulsivamente todo lo que me permite ir a la última. De verdad, gracias.

Gracias a los modistas, a las modelos y al canon de belleza que hemos creado entre todos, por hacer sentir a los jóvenes inútiles y feos como una marioneta oxidada. consiguiendo crear una enfermedad tan grave como la anorexia. Todo ello para ir a la última. De verás, mil gracias.

Gracias a los políticos por no incentivar a la cooperación, la paz y el consenso entre todas las gentes. Gracias a la industria musical por obligarme a elegir entre cientos de discos que son iguales y en los que solo cambia la foto de una persona guapa en la portada. Gracias a las editoriales de libros por su giro radical en la novela adolescente, pasando de las historias de los cinco a las de los cinco drogadictos y por tratar de convertir en un best-seller las memorias sexuales de Sara Montiel.

Gracias a todos sin excepción por permitir que el mundo sea así.

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