Abriendo los ojos

María Iglesias

Me he levantado por la mañana y he visto que un rayo de luz entraba por la ventana, eso me alegra, parece que el día va a ser bueno a pesar de ser lunes. Decido que para que el cuarto se ventile y para tomar un poco de aire fresco es mejor abrir la ventana... Ahora casi me arrepiento de esa decisión. Con una sonrisa de oreja a oreja abro la ventana y no me encuentro precisamente un bonito árbol verde, ni un cielo completamente azul... veo pasar un autobús y 5 coches todos con su humo y su ruido. Ni que decir tiene que tras inhalar todo lo que mis pulmones han permitido se me borra esa sonrisa estúpida de la cara.

No pasa nada, cambio de planes, una ducha, me visto y cuando estoy desayunando reparo en el calendario marcado con un circulo, pensando en qué significará repaso todos los cumpleaños, aniversarios, citas del médico, reuniones... nada, no me dice nada este día, 22 de septiembre. Entre los pensamientos suena el teléfono, es la llamada de buenos días de mi madre, es raro es más pronto de lo habitual, pienso que puede haber pasado algo, pero me dice que me llama antes porque se va en bici a trabajar, y claro, le cuesta más tiempo.... ¡En bici! ¡A estas horas y cuando ya empieza a refrescar! Prefiero no preguntar es muy tarde y si no me doy prisa llegaré tarde. Así que tras la rutina, y sin pensarlo, cojo las llaves del coche, salgo por la puerta y comienzo la ruta al trabajo. No es que viva lejos, pero la pereza puede conmigo.

De camino al trabajo he visto a mi vecino que iba andando a trabajar, y eso que él si que lo tiene lejos. Pienso que habrá tenido un mejor despertar sin humo y querrá pasear o que tenían el coche estropeado o incluso que ha decidido hacer algo de ejercicio. Sigo haciéndome cábalas del por qué iba andando, hasta que cojo el periódico y leo en primera página ?Día Europeo sin coches?, ahora todo cuadra, el círculo rojo en el calendario, mi madre en bici al trabajo, mi vecino andando y todo ese gran número de coches y conductores, que como yo o no se han acordado o simplemente les da igual.

Pensándolo bien tampoco era tanto esfuerzo, sólo se nos pedía un día y ni eso podemos aguatar, entonces me viene a la mente la película en la que aparecían las calles completamente vacías, aquella en la que un chico salía corriendo ante el asombro de esta imagen... Abre los Ojos, es simplemente una película, ni un día así, señalado en el calendario puede hacer repetir esta imagen. Y digo yo, es la pereza, la rutina o simplemente el pasotismo. El caso es que día europeo o no, los coches no desaparecen de las calles, seamos realistas y abramos los ojos.

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