El calor ha condicionado también la temporada de pesca en el Alto Aragón

El día 31 de agosto se dio por terminada la temporada oficial de pesca de la trucha, aunque se puede seguir pescando nuestra "reina de los ríos" del Pirineo en los cotos de captura y suelta, tramos libres de captura y suelta y en los ibones, exclusivamente a la modalidad de mosca, bien a cola de rata o con boya, hasta el 30 de septiembre.

También en plan de captura en unos y en captura y suelta en otros según su norma, se pueden emplear los cotos deportivos que tienen trucha y que permanecen abiertos en estas fechas como son: Baserca, Escales, Canelles, Sopeira, Piñana y Santa Ana en el río Noguera Ribagorzana; Monzón y El Grado Enate en el río Cinca; Santaliestra en el río Esera; Vadiello en el río Guatizalema; Las Navas; Santa Quiteria, Mallos de Riglos y Sotomolino en el río Gállego y finalmente en Arguis, aunque este último a merced de que el agua embalsada lo permita.

Así pues, aunque la pesca continua, se puede hacer ya una valoración de lo que ha sido la temporada de trucha en el Alto Aragón. La misma ha tenido de todo y ha estado condicionada por la climatología. Como se recordará el invierno nos dejo las montañas con gran cantidad de nieve y la primavera resulto muy lluviosa por lo que nuestros ríos y embalses comenzaron la campaña de pesca espléndidos de caudal.

El comentario general era de que este año no habría problemas con el agua. Algunos cotos, esta temporada, quedaban con restricciones de pesca ya que en el mes de junio se iba a celebrar el máximo acontecimiento de pesca deportiva realizado en Aragón, el XXIII Campeonato del Mundo de Salmónidos Mosca. Los aficionados empezaron con mucha ilusión y no se puede decir que no comenzara con buenas perspectivas la campaña. Los cotos sociales se vieron muy solicitados e igualmente los deportivos, no faltaba el agua y las truchas en muchos de nuestros ríos colaboraron.

En el mes de junio, el Mundial de pesca a Mosca, acaparó todas las miradas de los pescadores nacionales como internacionales de esta modalidad y éxito de organización y deportivo, refrendado por la FIPS y los deportistas de los países participantes, así como por la representación española con la medalla de bronce por equipos conseguida, fue el cenit de la pesca de la trucha y el punto de inflexión de la temporada. El calor y la sequía pasa a ser desde ese momento el protagonista. Comienza fuerte desde la primera mitad de junio y va a continuar en los meses de julio y agosto. A partir de entonces, ello condiciona la pesca en nuestros ríos y las capturas.

Con todas las reservas de agua que teníamos, en pocas fechas, los caudales bajaron alarmantemente y la pesca se ve notablemente perjudicada salvo excepciones en algunos ríos regulados y en los embalses. Muy posiblemente esta disminución de caudal y los calores excesivos y tan continuados hayan perjudicado en muchos de nuestros cauces al alevinaje y se note en campañas sucesivas.

En lo que hace referencia a algunos escenarios destacamos que Arguis, esta teniendo una campaña excepcional por el agua que ha tenido, las repoblaciones abundantes realizadas y mantener un nivel de agua embalsada que ha permitido la pesca hasta la fecha, a pesar de haber estado cerrado unos días. Es muy posible que se supere el récord de ocupación de mas de ocho mil pescadores de hace unas temporadas. Los embalses del Pirineo han tenido agua y allí no ha existido problema para la pesca de la trucha a pesar de es siempre una incógnita por la dificultad e incertidumbre que entraña la pesca de embalse.

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