Me he comprado un coche

Pablo Barrio Aller

Me he comprado un coche. No quiero hablar de los problemas que he tenido a la hora de comprarlo: que si el préstamo bancario, que si búscate un trabajo de verano, que si el seguro, que si deja de ir al cine por ahorrar para gasolina... Yo lo que quiero hacer es hablar de cómo es. El color que he elegido es el gris metalizado porque pega más con mi carácter atrevido, tiene elevalunas eléctrico (cómo no), airbag lateral y frontal y tracción a las cuatro ruedas. Por mi ímpetu aventurero he elegido un coche de estos que dicen que lo aguantan todo y por mi cara bonita que se ponga de 0 a 150 en siete segundos? porque yo soy un amante de la velocidad. Mi ídolo es una mezcla de Flash Gordom, Fernando Alonso y Michael Knight.

Además, como soy joven y las modas se me imponen y debo asumirlas para no caer de la cadena de selección natural y no perder puntos de sociabilidad en mi ámbito de actuación y entre mi círculo de amistades, he hecho de mi coche un engendro siguiendo los cánones del tunin. No es que tenga nada contra mi coche pero es que así es más racing y más popular? como yo. Le he puesto unas pegatinas que son el dibujo de unas enormes llamas del averno, he ahumado los cristales de las ventanillas, aunque las llevo bajadas para que todos vean mi cara, y he puesto unos neones rojos en los bajos para que el coche parezca una nave espacial y todo el mundo vea lo rápido que voy?

Pero mi coche, cuando supera los límites de velocidad se vuelve de color caoba y se convierte en un coche más largo y estrecho, aunque me da igual porque yo soy un amante de la velocidad. Como aquellos amantes de la velocidad (y los 40 amantes del alcohol y los coches de cada cien) que en ocho meses han hecho ascender en un 25% el número de accidentes con respecto al año pasado. Más de 1.500 siniestros?¡pero yo soy un gran conductor!, ¡yo controlo! ¡Mi coche es fantástico!?

Sea consecuente. Si tiene miedo a la muerte conduzca cumpliendo las reglas de la conducción, si no lo tiene tenga un poco de respeto por el resto de conductores. Ellos no tienen la culpa de su estupidez.

Por cierto, me he comprado un coche.

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