Asesoramos alcaldes

Nuria Garcés

¿Y por qué no un asesor de fiestas? ¿Alguien que haya vivido muchas en su vida, que lleve las alforjas llenas de juergas para asesorar a la nueva concejala? ¿Y por qué no un asesor de comercio? ¿Una señora o señor, comprador/a compulsivo/a, que se sabe a la perfección cómo las gasta el mercado?. ¿O un asesor cultural, viajado, instruido, y por supuesto culto, habiendo visitado numerosos museos y asistido a muchos conciertos?. Si nos ponemos rumbosos, el ayuntamiento de Huesca podría contratar incluso un asesor de seguridad, alguien que haya vivido fatídicos 11 de septiembre, o momentos muy movidos para saber cómo actuar. O un asesor de urbanismo, para saber cómo codearse con las constructoras. O un asesor en cementerios, alguien que de su pasión por la muerte pueda mostrarnos cómo diseñar bien las futuras ampliaciones del camposanto municipal. O un asesor de imagen, para que todos salgan bien guapos...

Con todos los respetos, no parece serio eso de que el alcalde de Huesca contrate a un joven jugador del Huesca, como asesor deportivo. Suena raro y nos da la sensación de que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. El joven en cuestión, Juan José Bona, a lo mejor sabe mucho de fútbol, de deporte o de deporte base, no lo voy a poner en duda. Pero a nadie se lo ha demostrado todavía. Y eso de contratarlo como asesor personal deja ver bien a las claras que se trata de un favor, también personal. ¿Favores personales con mi dinero?

El alcalde de Huesca ha venido demostrando en los últimos años un interés encomiable por el deporte. No seré yo quien diga que, tal vez, demasiado. Sin embargo, hay otros campos, otros colectivos en los que también gustaría que se involucrara.

Y sorprende más todavía, si me lo permiten, cuando entre las filas socialistas primero, y ahora entre los concejales con banda, cuenta con un compañero, ex jugador de baloncesto, que ha militado en la máxima categoría de este deporte, pero que también sabe mucho de canteras, y de chavales haciendo deporte. ¿Qué pasa? ¿Éste no le puede asesorar?.

Preocupa este hecho que pone de manifiesto, bien a las claras, la utilización caprichosa de unas facultades que los alcaldes tienen, con toda legalidad, pero que no fueron diseñadas para solventar los problemas laborales que genera el fichaje de un deportista por un club de tercera división. También hay decisiones de tercera división que nacen desde una prepotencia ejercida por quien puede estar cayendo en la tentación de administrar su mayoría política de una manera antojadiza y abusiva.

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