Disminuyen las bodas en Barbastro respecto a 2002

Las nuevas modalidades de parejas han hecho disminuir el número de casamientos en los últimos años. Cada vez nos casamos menos y, entre los que deciden firmar esos papeles legales, no a todos se les puede aplicar la famosa frase ?pasar por el altar?. Las bodas en el primer semestre del año han disminuido en Barbastro respecto al mismo periodo del año anterior y, aunque estamos en la época de bodas por excelencia, difícilmente alcanzaremos los 46 matrimonios formalizados entre enero y agosto del pasado año en la ciudad del Vero. Hasta la fecha, se han celebrado 36 bodas.

Los matrimonios por la iglesia siguen siendo los más numerosos, con 29 bodas del total de las celebradas. De ellas, 15 parejas han decidido oficiar la ceremonia en la catedral de la ciudad, 8 en la parroquia de San Francisco de Asís, 4 en la parroquia de San José y 2 en el monasterio de El Pueyo. En cuanto a las bodas civiles, se han celebrado 7 desde principios de año hasta el mes de agosto; 5 en el ayuntamiento y 2 en el juzgado de Barbastro.

Puesto que en esto de las bodas somos bastante tradicionales, las bodas por la iglesia y con muchos invitados siguen siendo las más numerosas. Una de las grandes diferencias entre las bodas por la iglesia y las civiles, dejando de lado la ceremonia, son los cursos prematrimoniales. El párroco de San Francisco de Asís, José Mª Garanto, explica que las parroquias barbastrenses ofrecen dos cursos anuales que, aunque no son obligatorios, gran parte de las parejas asisten a ellos.

El pueblo de la novia sigue siendo el lugar más habitual de celebración del evento, aunque mucha gente se decanta por otros parajes como el santuario de Torreciudad. Su rector, Javier de Mora-Figueroa, asegura que los novios preguntan, casi con miedo, por el precio de una ceremonia de estas características en el santuario cuando es gratuita. Sin embargo, tan sólo son 12 las parejas que se han casado en este enclave este año.

Mora-Figueroa apunta que también han celebrado bodas de extranjeros que, por un motivo determinado, sienten un fuerte vínculo con Torreciudad y, sin ser ninguno de los novios de la zona, eligen el santuario para casarse.

A pesar de poder oficiar casamientos todos los concejales del consistorio, habitualmente es el alcalde el que se ocupa de estos menesteres a menos que los novios pidan expresamente que sea un concejal concreto quien les case. Cuando los compromisos del primer edil no se lo permiten, su puesto lo ocupa la concejala Elena Abón. Explica que las bodas que oficia suelen ser cortas pero ?muy bonitas. A mí me hace mucha ilusión poder casar a la gente?.

Aunque los enlaces oficiados en la casa consistorial pueden ser también largos, con cantos, bailes, lectura de poesía... todo depende de las preferencias de los contrayentes. Incluso se ha celebrado una boda en una de las dependencias municipales, el complejo de San Julián, por deseo expreso de los novios.

Por su parte, el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, también reconoce emocionarse cuando casa a una pareja porque ?normalmente es gente del pueblo y les conoces a ellos o a sus familias?.

Por la iglesia, por el juzgado o en el ayuntamiento, con muchos invitados o una ceremonia íntima, larga o corta, tradicional o moderna, con o sin cursos prematrimoniales... cada uno elige cómo quiere pasar ese día tan especial en la vida de los contrayentes. Después de todo, lo que importa es que sean felices.

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