Aprobado justo para la Feria Taurina de San Lorenzo

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Eso es lo que dicen los entendidos y es que hubo de todo, pero principalmente aburrimiento en algunas tardes donde los astados y los coletudos no estuvieron a la altura de lo que se espera en Huesca. Incluso el jurado de los premios taurinos decidió dar un aviso a ganaderos y empresario sobre la necesidad de buscar una mayor seriedad y respeto para que Huesca siga siendo una feria importante en el mes de agosto.

La bravura de los toros ya no existe y es un lujo ver un buen toro, algo que ha sido imposible en Huesca. Con las fuerzas muy justas en general e inválidos en la última corrida, los premios al mejor toro y ganadería han quedado desiertos en esta ocasión. Bien es cierto que algunos animales no supieron ser aprovechados por los toreros con faenas fuera de sitio y sin trasmisión alguna a los tendidos.

Lo mejor lo ofrecieron toreros como César Jiménez, triunfador por sus tres orejas el día 11 de agosto, Uceda Leal, con una buena faena al segundo toro de su lote en la segunda de abono, o Enrique Ponce, que sacó donde no había a un astado de la ganadería de Jandilla. También hay que reconocer la faena de ?El Juli?, que fue la premiada por el jurado, al quinto toro de la ganadería de Pedro y Verónica Gutiérrez, del Niño de la Capea.

La actuación de estos toreros contrasta con la de otros como Javier Conde, que volvió a pasar por Huesca con más pena que gloria, Joselito, que tuvo un lote nefasto, o Tomás Luna que dejó pasar una buena oportunidad ante su público. Jesulín, Rivera Ordóñez y Víctor Puerto abrieron la puerta grande ante la generosidad de los aficionados que siguen apostando por ver a figuras consagradas. Otros no tuvieron su día como Vicente Barrera, Manuel Caballero o la terna de la última tarde formada por Ferrera, Abellán y Robleño, que se toparon con seis inválidos de Araúz de Robles.

Lo de los picadores es complicado. La falta de bravura les impide poner una vara como debería ser y siempre se llevan la bronca del respetable, aunque bien es cierto que tampoco ponen mucho de su parte para mejorar una suerte que pasa totalmente desapercibida en el coso taurino oscense. Los subalternos tampoco han destacado en exceso en la lidia, a veces excesivamente desordenada, y en banderillas. Roberto Bermejo fue de los más serio y así se lo ha reconocido el jurado.

El público llenó dos días (9 y 12) los tendidos y el resto de días bajó la afluencia, sobre todo el día 13, en lo que se considera una feria excesivamente larga con cinco corridas de toros por lo que el empresario ha anunciado que el año que viene habrá cuatro y una novillada, como se recoge en el pliego de condiciones.

Unas 19.000 personas se han dado cita en una feria taurina de San Lorenzo para la que los entendidos piden más seriedad en los tendidos de sol y que se una el espectáculo con el respeto que se merece la fiesta de los toros. Mucho que analizar y una calificación de aprobado justo para una feria donde los aficionados prefieren ver figuras consagradas, que figuras emergentes.

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