Oración de las ofrendas

Juan Andreu Cazorla, Veterano danzante

Después de más de medio siglo de intensa vida laurentina y de más de treinta y tres años de intensa vida patronal oscense como danzante de Huesca, creía yo que el tintero, de mis recuerdos y apuntes estaba ya prácticamente agotado pero no es así. Al concederme la comisión de fiestas, el privilegio de hacer la oración de las ofrendas, lo hago con emoción y cariño pensando en loS años que viví como oscense y danzante.

Querido y venerado San Lorenzo:

Siendo niño, joven y maduro he llorado con la presencia y potencia danzarina de los protagonistas de la mañana del diez de agosto. Sin embargo, junto a esa alegría he ingerido gotas de intensa amargura Que en modo alguno quitan fuerza a mi entusiasmo laurentino, por todo ello digo:

Si, a la inimitable mañana de San Lorenzo, desde que se pone en movimiento la escalofriante procesión que arranca a las nueve de la mañana de la Real y Parroquial Basílica.

Si, a los sensacionales hombres ataviados con el típico traje de danzantes que forman año tras año la mejor ornamentación que pueda darse.

Si, a quienes haciendo histórica literatura han descubierto tantísimos secretos laurentinos a nivel local, provincial, nacional y mundial.

Si, a esa mayoría de oscenses que a lo largo del año se postran ante la imagen del hijo de Huesca, siendo muy pocos los que no frecuentan la Basílica.

Si, a las aclamaciones al busto del Patrón, escoltado por el mejor ejército que pueda darse, los danzantes de Huesca.

Mención especial a quienes nos precedieron en el "dancen. Han sido, son y serán danzantes por amor a San Lorenzo. Ahora disfrutáis de este premio bien merecido que es nuestra gratitud y el respeto, la admiración y reconocimiento de todos los oscenses, quienes disfrutaron "jaleando? vuestros "dances", vuestra particular oración.

En este momento, se amontonan los recuerdos y las anécdotas llenas de sabor laurentino con olor a albahaca. Hortelanos danzantes, curtidos por los hielos del invierno y los calores del sol agosteño, hortelanos de las huertas del "partídero", del término "jueves y martes" o de las riberas del Isuela. La mayoría de estas huertas han sido absorbidas por el cemento, cosas del progreso y, no obstante, Huesca continua siendo un lugar privilegiado para vivir. De unos años acá, no solamente se puede rechazar el calificativo de ?fúnebre" con que se distinguía a Huesca, sino que puede afirmarse que estamos ante el resurgir de un pueblo que con paso firme camina hacia prosperidades que nunca conoció.

Amigos y compañeros danzantes, no hace mucho tiempo don Damián Peñan nos recordaba que hemos nacido al calor de la veneración del más ilustre hijo de Huesca, San Lorenzo. Y es verdad.

Exaltáis su fama y perfume cristiano, os cobijáis bajo su protección, sois ornato de sus fiestas. Sin vosotros las fiestas de San Lorenzo serían menos fiestas, y sin San Lorenzo, vosotros tendríais menos eco y aplauso popular, menos fuego interior y menos bríos en vuestros saltos. San Lorenzo es el alma de vuestro "dance" festivo, alegre y vigoroso. No olvidéis que las ideas son los grandes motores de loS hombres y de los pueblos, y que nuestro Patrón fue hombre de grandes ideas y de nobles ideales, destacando la firmeza en la fe cristiana, el servicio fiel a la iglesia y el amor y entrega a los pobres desvalidos. San Lorenzo debe llenar y mover vuestra vida. Conoced bien a San Lorenzo. Amad a San Lorenzo, y tened la convicción firme que San Lorenzo fue hijo de Huesca y es un santo de veneración universal. No olvidéis como pregoneros de esta tierra que "quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija". San Lorenzo es en el jardín-huerto de la iglesia y de la historia, un espléndido y gigantesco árbol, y los danzantes, bellas y olorosas flores prendidas de sus frondosas ramas.

Oscenses y danzantes de Huesca, porque Huesca es de San Lorenzo y San Lorenzo de Huesca. ¡VIVA SAN LORENZO!.

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