Somos los mejores

Rebeca García Cortés

Como lo oyen, ya sé que en la vida hay que ser modestos, pero una cosa es eso y otra muy distinta es rendirse ante las evidencias, y si digo que somos los mejores es porque lo somos. ¿En qué? Muy sencillo, en vivir.

Sirva como ejemplo la siesta. Esa famosa y típica cabezadita de después de comer que muchos consideran un verdadero placer y que para más de uno y de dos es algo sagrado, ?yo la siesta no la perdono por nada? afirman con rotundidad.

Pues bien, este gesto más spanish que los toros ha sido estudiado por un conjunto de neurólogos de la Universidad de Harvard que han demostrado que la siesta es beneficiosa para el aprendizaje y que permite un mayor rendimiento en nuestro trabajo.

Una de las ventajas de hacer un alto en la jornada laboral para dormir es que incrementa el rendimiento intelectual de los trabajadores, su concentración y su capacidad de reacción tras un tiempo de reposo. ¡Ahí queda eso!

Los americanos, que son muy listos para estas cosas, han tomado nota y cada vez son más las empresas que han decidido incorporar a su plantilla los beneficios de la siesta. Para ello, muchas han habilitado salas en las que sus empleados pueden relajarse en cómodos sillones.

Desde estas líneas propongo, que igual que ellos nos copian a nosotros, aquí, y sin que sirva de precedente, hagamos idem de idem, ya que los beneficios de ?esos descansos? están comprobados, lo que viene a decir que aún durmiendo seguiríamos trabajando para nuestra empresa y eso sí que es dedicación.

Después de todo esto... ¿Qué más se puede decir?....¡Felices sueños a todos!

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