Girados de vueltas

Pablo Barrio Aller

Girados, esa es la palabra. Nos estamos volviendo completamente locos. No soy el único que se empeña en anunciar y denunciar que sólo existe el presente; que el pasado y el futuro no existen ya que son intangibles ¿o no es así? Parece que no queramos aprovechar la vida y así nos va, luego resulta que vivimos en la sociedad del estrés, aunque más bien me atrevería a decir que ni siquiera vivimos, desde el momento en que no vivimos el momento en que nos toca vivir.

En enero la mirada la centramos en los carnavales y la semana blanca de febrero; En febrero la tenemos en lo ventoso que es marzo y una vez llegados al tercer mes pensamos en si la lluvia no nos dejara buen sabor de boca durante la Semana Santa. En abril, cuando aún vemos capirotes y escuchamos tambores, pensamos en el mes de las flores y si el calor llegará antes del día 40. En mayo pensamos en qué modelo llevaremos a las piscinas y en junio si el 7 de julio es San Fermín. En julio vivimos San Lorenzo y en agosto... en agosto volvemos al cole. ¿Pero no se volvía a mediados de septiembre?

Y es que estamos girados, locos, idos... vivimos el sin vivir del tiempo que no vivimos, hasta el punto de que la vuelta al cole llega antes a Huesca (y a toda España, no nos engañemos) antes que la Vuelta a España. Y es que... dentro de dos meses es Navidad y tengo que volver a casa. Esto también me intriga: vuelvo a casa cuando aún no he tenido tiempo de llegar a mi residencia habitual en otra ciudad.

Hay que poner freno a estas ansias de vivir en el mañana cuando no lo hacemos en el pasado, que también hay numerosos casos, aunque esto es ya otro tema. Yo solo sé que con tanta vuelta me he mareado. ¿Y ustedes? Carpe Diem.

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