La Diócesis de Huesca no nada en la abundancia

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Hablar de la economía de la Iglesia siempre resulta un tanto polémico, así opina Cecilio Lacasa, administrador de la Diócesis oscense. En su opinión, las cifras de las arcas que él administra responden a la naturaleza de una Institución importante pero están muy lejos de la idea de riqueza que muchos mantienen.

El presupuesto con el que cuentan anualmente proviene de distintas fuentes. Para este año 2003 la cantidad asciende a 1.133.000 euros. Un 37% procede de la Conferencia Episcopal, del Fondo Común Interdiocesano (recurso que se obtiene de la famosa casilla de la declaración de la renta) y el 63% restante lo busca la propia diócesis y lo obtiene gracias a servicios, donativos e iniciativas varias.

La economía diocesana, que goza de buena salud, se ve agravada por una serie de factores, entre ellos, los desplazamientos que tienen que realizar varios sacerdotes para cubrir las parroquias que les corresponden que, más de una vez, están alejadas entre sí.

Otro factor agravante es el patrimonio histórico y artístico, almacenado durante años y años, su mantenimiento supone una carga importante, en especial, el Archivo diocesano y de la catedral y el Museo diocesano, todos ellos de gran valor.

Desde el Obispado de Huesca destacan que en su territorio de competencia hay 77.000 habitantes de los cuales más de la mitad viven en Huesca. Eso significa que salvo cuatro o cinco núcleos que también poseen cifras considerables de población hay un conjunto de localidades, hasta 210 pueblos, con un número reducido de habitantes y que, sin embargo, reclaman los servicios y el mantenimiento de sus iglesias como el resto. Todos estos lugares son un ejemplo más de las cargas que sufren las arcas de la Diócesis oscense, que no presenta problemas pero que está lejos de nadar en la abundancia.

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