Voces contra los peligros de las travesías en el Alto Aragón

Hay varias localidades en el Alto Aragón, entre ellas la capital oscense, que se encuentran a la espera de construcción de variante carretera. Especial significación tienen estos proyectos en el caso de las carreteras nacionales. Fraga da testimonio de la importancia que tiene contar con una infraestructura de estas características, algo que demandan Candasnos y Peñalba en la N-II; lo mismo ocurre en Monzón y Angüés, en la N-240. Huesca y Jaca están a la espera de poder completar su anillo de circunvalación con la variante sur y la variante oeste, respectivamente.

Prácticamente todas las demandas de variante llevan aparejada la reivindicación de una autovía. Es el caso de Monzón. La travesía de esta población es uno de los puntos donde más problemas de tráfico se producen cada operación especial. Éste será el primer tramo de la autovía Huesca-Lérida. La capital oscense también reclama esa autovía, instando al Ministerio de Fomento a que la conexión con la N-330 se haga construyendo la variante sur. En el Bajo Cinca, Candasnos y Peñalba muestran su inquietud por los problemas que se dan a diario por el paso del intenso tráfico, sobre todo pesado, por sendas travesías, correspondientes a la N-II. Estas poblaciones y Fraga piden la construcción de una autovía que comunique esta localidad con Zaragoza.

Jaca también está a la espera que se ejecute la autovía Huesca-Pamplona, que permitirá sacar el tráfico de paso de vascos y de navarros que acuden a las estaciones de esquí. En estos momentos pasan por el centro de la capital jacetana. En las últimas horas ha saltado de nuevo al primer plano de la actualidad la demanda del núcleo serrablés de Hostal de Ipiés, relativa a la peligrosidad de la N-330 a su paso por la localidad. Se pide una reducción de la velocidad límite de 80 a 50 kilómetros por hora.

Las poblaciones que cuentan con una travesía observan con preocupación el riesgo de accidentes, alto por la frecuencia de paso de vehículos y también por la irresponsabilidad de muchos conductores que no respetan los límites de velocidad. De hecho, se dan casos de denuncias por exceso de velocidad. La Guardia Civil ha detectado, por poner el anterior ejemplo de Hostal de Ipiés, vehículos que circulaban a 160 kilómetros por hora.

Fraga era una de las localidades que sufría en sus propias carnes el paso de una transitada travesía. El balance que se hace del primer año de funcionamiento de la variante es altamente positivo; no obstante, se demanda del Ministerio de Fomento que acometa el proyecto de reurbanización de la travesía para transformarla de carretera a calle.

Son referencias a las principales carreteras de la provincia de Huesca. Las mismas demandas se dan en otros casos correspondientes a viales de la red autonómica.

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