¿Y que tal, una ley del garrafón?

Óscar Prado

Sirva esta experiencia, a buen seguro compartida por muchos de ustedes, como ejemplo de la situación que estamos viviendo cuando nos vamos a tomar una copa. La historia comienza el viernes por la noche, festivales del vino, gran concierto, muestra gastronómica inmejorable y ambiente espléndido por la calle. Todos los ingredientes necesarios para el inicio de una seguro que muy agradable noche de verano en Barbastro (dígase Barbastro, como pueda ser Huesca, Monzón o Jaca, con sus respectivos ingredientes).

Una noche que comienza tan bien no puede acabar ahí. Ya de madrugada se suele continuar la velada en la zona de pubs o terrazas. Es, precisamente en algunos de estos lugares, donde comienza el problema. Existen locales, pubs, bares musicales, llámenlo como ustedes quieran, cuyos dueños, gerentes, encargados o, malas personas, se dedican a sustituir una determinada marca de alcohol por auténtico ?matarratas?, fluido más conocido como ?garrafón?. ¿Verdad que lo conocen?, muchos sin pedirlo lo hemos probado. Sin duda es una estafa en toda regla que pagues por una copa entre 4 o 5 euros y te pongan algo que tú no has pedido. Sin duda, por un lado estas personas, por llamarles de alguna manera, están jugando con tu bolsillo, pero es que además, y lo que es peor, estos señores además de literalmente estafarte te están hipotecando el día siguiente.

Señores empresarios de la noche, que llevan a cabo la práctica del matarratas, están provocando al cliente de sus establecimientos daños morales además de tomarle el pelo (vaya forma de llevar un negocio), están causándole un daño físico y moral. Físico por la resaca, dícese del estado vegetativo que sufre el estafado ?el día después de habérsele suministrado la dosis?. Y el daño moral, por el tremendo cambio de personalidad que produce el susodicho fluido que, algunos señores dueños de pubs y discotecas, sirven en sus barras.

Esta situación penosamente tan de moda tan solo, a mi parecer, la puede llevar a cabo mala gente. No hay duda que lo que están haciendo, a corto o medio plazo puede salir perjudicando al señor o señora del local de al lado que ofrece productos de calidad y que por la mala cabeza de algunos puede salir perjudicado con un cambio de modas. Seguro que todos estos establecimientos de noche están a favor de la ley del botellón. Pues, creo yo, que también sería muy interesante proponer a las autoridades competentes una ley que vigile y vele por nuestros estómagos y nuestras mentes, una ley del ?garrafón? que condene a los locales que llevan a cabo esta práctica y estafa.

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