ASAJA Aragón pide que la DGA articule ayudas a los ganaderos por la ola de calor

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Esta organización entiende que lo que está pasando este verano es una situación excepcional y hay que aprobar medidas de apoyo a las distintas producciones ganaderas que están sufriendo importantes pérdidas por la ola de calor continuada que se vienen soportando estas semanas. Las producciones ganaderas, porcino, los pollos, vacas, conejos, ovejas, etc. se ven muy afectadas por las altas temperaturas (muchos días seguidos entre 35 y 40º), situación que está provocando cuantiosas pérdidas económicas.

Por ejemplo, Ramón Ballarín, responsable de las sectoriales ganaderas de ASAJA Aragón, señala que ?la cabaña de vacas de leche tiene unas pérdidas cuantificadas de más de un 10% diario en la producción. De una media de 31 litros/día por animal, se están recogiendo escasamente 26 litros?. Esto equivale a una pérdida de unos 12 ? por día y animal, lo que en una explotación media de unas 50 vacas en ordeño equivale a 600 euros menos de ingresos/mes (100.000 pesetas mensuales).

En el sector avícola la situación es igualmente crítica, porque los pollos son muy sensibles a estas altísimas temperaturas. Según ha sabido ASAJA Aragón, hace unos días en una explotación aragonesa, un veterinario certificó la muerte de 3.000 pollos por asfixia (la explotación tiene unos 30 mil animales, o sea que falleció el 10% de la cabaña). El cálculo de pérdidas en ese caso sería de unos 1.800 ? (300.000 pesetas) que tiene que asumir directamente el ganadero.

En el sector de vacas nodrizas valga como ejemplo que días atrás en un traslado de un puerto a otro, de un rebaño de 100 vacas, cuatro fallecieron por deshidratación ya que por las elevadas temperaturas, escasean los manantiales de alta montaña. (Económicamente, por ejemplo, esas cuatro vacas muertas suponen una pérdida de 4.800 ?, unas 800.000 pesetas).

A estas situaciones concretas por cabaña, cabría sumar de forma general para todas las ganaderías aspectos como un menor rendimiento porque el metabolismo de los animales les exige un mayor gasto de energía para conservar su propia temperatura corporal, lo que encarece la manutención; la falta de apetito es otra consecuencia de las altas temperaturas, lo que se traduce en un retraso en los márgenes de crecimiento de las distintas especies; en cuanto al manejo, cuestiones como inseminaciones, abortos, pérdidas por muertes prematuras o en partos, añaden pérdidas a los resultados de unas explotaciones ya castigadas por otros problemas.

Ante este panorama, desde ASAJA se plantea la necesidad de que la DGA considere la situación como excepcional y se apoye a los ganaderos con medidas económicas (reducción de módulos, condonación de la Seguridad Social...) que palien en cierta medida la delicada situación que atraviesan las cabañas ganaderas.

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