Una primera vez histórica

Rebeca García Cortés

Mentiría si les digo cuándo decidí convertirme en periodista (o al menos intentarlo) porque no lo recuerdo con exactitud, no sé muy bien porqué esto de las fechas nunca ha sido mi fuerte... Eso sí, no tengo ninguna duda a la hora de responder qué es lo que me llevó a elegir esta profesión.

Necesitaría líneas y líneas para contárselo pero voy a intentar resumirlo. En primer lugar, me conquistó la idea de pensar que podía ser la compañía de alguien, entretenerle, charlar, ser portavoz de sus sugerencias, de su quejas, ¿saben lo bien que se siente uno cuando comenta ?en antena? que una farola está rota y al día siguiente la están arreglando?, en fin, de todo aquello que quisieran transmitir, pero también, quería desarrollar la faceta de la información.

Personalmente, comparo nuestra función a la de un altavoz. Narramos en voz alta lo que sucede, pero no podemos olvidar que no contamos cuentos, que retransmitimos la realidad y que debemos hacerlo con honesta subjetividad, las noticias no entienden de ficción, ni de omisiones que se convierten en medias verdades y por consiguiente, en mentiras.

Nos debemos a los ciudadanos, y por eso, como ciudadana y como periodista, he respirado profundamente al leer la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a TVE por considerar que vulneró los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical en su información sobre la huelga del 20 de junio del 2002.

No entraré en consideraciones políticas, hechos como este se han repetido tanto con un Gobierno como con otro, sólo quiero destacar y felicitar a quien corresponda por esta medida sin precedentes. La televisión pública, más que ningún otro medio, está al servicio de los ciudadanos y no del gobierno de turno; y debe respetar los principios básicos de pluralidad, veracidad e independencia.

Es la primera vez que un tribunal declara culpable a una televisión pública por manipulación informativa, se ha abierto un camino importantísimo y todos, periodistas y ciudadanos, nos debemos alegrar de una primera vez histórica que viene a recordarnos que la información no es Peter Pan y aquí no valen informaciones sesgadas, ni ficciones, ni adornos.

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