Pincelada laurentina día 6

Un San Lorenzo animado

Pablo Barrio

Empieza la Gran Fiesta y, por lo tanto, uno ya no se puede dejar vislumbrar por bellas durmientes, porque todas están despiertas? en las calles, en los bares, en las peñas, en los burros, en las ferias, en las vaquillas... Y no es que yo diga que los oscenses seamos príncipes azules, pero si ya de por sí deben quedar pocos, en esta semana aún quedarán menos: sólo se dejan ver príncipes blancos con pañoleta, faja y gorro verdes.

Tampoco hay bellas y bestias, como por arte de magia todos somos iguales; las chicas tienen la suerte de disfrutar de su ?semana sin maquillar? y el alcohol arregla los rostros de los laurentinos menos agraciados... Mirándolo bien así ya no tendré que necesitar la ayuda de teteras, relojes y candelabros parlantes que me ayuden a conseguir a la chica y que, normalmente, solo empeoran las cosas. Aunque lo peor es que la fiesta se lleva consigo a Pepito Grillo, y aunque se tiene que mentir menos y no nos crece la nariz, la resaca puede llevarnos al arrepentimiento.

Pero el personaje más laurentino que conozco es Robin Hood: vestido de verde, pícaro y, sobre todo, zorro. Tampoco le hacen sombra los muchos que abundan en estos días de fiesta: Dumbos, que beben unos tragos y... a volar. Timones y Pumbas que se sienten limpios sin cuidar su aspecto, tirados por cualquier lado y bailando cuando la música manda o Aladdines que frotan la botella a la espera de un genio para vivir un San Lorenzo, como siempre, lleno de Fantasía, incluso cuando sales mareado de esas máquinas similares a la nave de Atlantis que siempre ponen en las ferias a modo cocteleras que nos agiten.

Y es que de principio a fin y de cabo a rabo podemos afirmar que vivimos unas fiestas de cine, aunque de tan hermosas y divertidas pensemos que solo pueden ser verdad si son de dibujos animados; y la verdad es que empiezan y acaban como tal. Un día 9 con una plaza de la catedral infestada de dálmatas (esos seres que aúllan a la espera del cohete vestidos de blanco pero dejando entrever unas manchas irregulares producto de sus camisetas rotas) y un día 15 en el que, como si hubieses mordido la manzana de Blancanieves, caes dormido inevitablemente.

Feliz San Lorenzo.

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