La albahaca

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Tradicionalmente la albahaca ha sido la planta de las fiestas, durante varias generaciones los hortelanos de Huesca han cultivado la albahaca hasta San Lorenzo, cuando la regalan o la llevan a la peana de San Lorenzo.

Podemos encontrar el origen de la albahaca en tiempos remotos, debido a su aroma, y al olor que desprende cuando se mueve, fue usada como planta aromática, también ahuyenta a los mosquitos y perfumaba el templo con ese olor tan característico. Otro motivo es por la coincidencia en las fechas en que se recoge, que coinciden con las fiestas de la capital altoaragonesa. En el siglo 16 y 17 ya aparece en las actas del ayuntamiento la compra de cantidades de albahaca.

Es del tipo de hoja fina, hay que cuidarla y podar las flores. Necesitan mucha agua y sol, sembradas a partir de abril sobre tierra drenada, ligera, fresca y con mucho estiércol, se pueden ir arrancando de Mayo a Septiembre porque en otoño mueren. Se puede utilizar como tónico, antiséptico, estimulante y digestivo.

También se llama Basilico, se trata de una planta que ha conquistado su lugar en los estantes de los condimentos usado para muchos y variados platos. Es bien conocida para los amantes de la buena cocina, pero sus propiedades terapéuticas no son tan conocidas.

Es una planta excelente para tratar ciertas afecciones. De suave y eficaz acción sobre el organismo, la albahaca es propicia para: Enfermedades de los riñones, cistitis, dolores de cabeza, meteorismo, malestar general por estres, nerviosismo, digestión lenta o dificultosa, enfermedades del estómago e intestino, fiebre, tos, anginas, aftas, inflamación de oídos, heridas, pezones lastimados, piel agrietada, etc.

Sin duda, el olor de San Lorenzo, todos los oscenses ante este aroma, recuerdan las fiestas y es que la Albahaca se nos viste de blanco y verde.

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