Cartas al director: Nuevos alcaldes

José Luis Sánchez, Alcalde de Sallent de Gállego

Para nada será mi saludo una invitación al nibilismo, sino una reflexión sobre el lugar que en el espacio público deben ocupar los convencimientos y el trabajo dirigido a obtener el bien común.

Pues bien, andaba este alcalde (con su mandato recién estrenado, y con la recién renovaba confianza recibida a través de los votos), andaba preguntándome por la paradójica necesidad de combinar un proyecto público firme y motivador para Sallent, con la oportuna flexibilidad y espeto con la pluralidad de opiniones (pues buenos están los tiempos como para perder entre los papeles la lupa y el consejo de quien nos la regaló, al instarnos a seguir buscando siempre, la inacabada verdad de las cosas), cuando dos consideraciones, una noticia y un aforismo me llamaron poderosamente la atención por su sincronía.

?El mes pasado era noticia que el kilogramo patrón (un cilindro de iridio y platino fundido en 1889) nadie sabe porqué, está perdiendo peso. Hay mil quinientos científicos buscando los 50 microgramos que le faltan?

?En el mundo del pensamiento se habla de una diseminación del sentido de las cosas, de la carencia de unidades significativas idénticas a si mismas. No hay una unidad de sentido para los sucesos, pues estos se determinan, se concretan, según la relación de fuerza que guardan unos con otros?

Pues sí que estábamos bien, me dije... Si incluso la masa de la unidad del peso patrón cambia... y el sentido de los sucesos se determina en función de su fuerza-masa relativa, que a su vez cambia... Vamos, que si hasta el hecho de pesar algo lleva en si mismo la idea de aproximación, o si el valorar o decidir las políticas municipales se está sometido al más intrincado campo de fuerzas de los intereses, del grado de información, del personal esquema de valores del propio estado de necesidad...

Claro que hasta el Pacino vio a sus pies hace unos años (muy pocos a escala geológica) que la selva la partían en dos (la de Sallent y la de Lanuza) y ahora de nuevo, asombrado ve a sus pies 40 pinos ayer, 80 hoy, 120 mañana y que vuelven a unirse los dos entrañables hayedos, como unidos estaban antes de que empezaran a podarlos nuestros mayores, por cierto, para conseguir sobrevivir con un titánico esfuerzo y venciendo toda clase de resistencias que el medio natural interponía día a día, contra la colonización felizmente triunfante de nuestro valle.

Pero para nada estoy haciendo una invitación al nihilismo, pues no renuncio, en ningún caso, a dar forma a nuestras unidades de medida para la gestión municipal. Señalaré dos; la ampliación y renovación de nuestra Estación de Esquí, junto con el plan para eficacia y un contenido respetuoso en lo posible con nuestro paisaje natural y urbano. El proyecto invernal lo tenemos, en el estival habrá que seguir trabajando. Lo importante es que esos proyectos comiencen a latir fijando plazos, financiación... y empeñarnos en ellos con la misma tenacidad con la que nuestros mayores colonizaron el Pacino.

Luego llega la vida, los condicionantes administrativos y políticos que obligan a cambios en los plazos (lo veremos en Formigal), a variar el presupuesto, a hacer un copncurso casi imposible, a tocar con abusos en las concesiones mineras, etc. Claro que ese es el espacio para la gestión, pero teniendo un norte fijado, y con tal fuerza que nos permita dar forma a un nuevo modo de colonizar nuestro valle; sabiendo que los pesos y medidas son relativos, pero con la misma tenacidad con la que nuestros mayores colonizaron el Pacino...

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