Carmen París abre la cuarta edición del festival iberia@huesca.folk

La cuarta edición del festival dedicado a la música folk, y que se ha convertido en tradición de los prelaurentis presenta un programa cargado de grandes nombres entre los que destacan el grupo vallisoletano Tradere, la Real Companha de Portugal o los oscenses Hato de Foces. Sin embargo la actuación más esperada es la de Carmen París en la jornada de este martes, que es además la encargada de abrir el festival en la Plaza General Alsina.

La escasa potencia soportada por los equipos del concierto impidieron a muchos disfrutar de un espectáculo, que a nivel artístico paso con nota. A París le correspondió nacer en Tarragona por azares del destino, pero la comunión ya la hizo en Utebo, a muy pocos kilómetros de Zaragoza. Aquel día no dudó en subirse a una mesa y amenizar a la familia con unas buenas coplillas. Su padre, un melómano convicto al que la guerra civil arruinó su vocación de trompetista, se había empeñado en que los hijos tuvieran la formación musical que él tanto echó en falta. Y Carmen, la mayor de cuatro hermanos, no desaprovechó la oportunidad: además de solfeo y armonía, aprendió canto, piano, guitarra y violonchelo.

La autora de Savia nueva, En mi pecho o No me vas a embolicar ha vivido intensamente la aventura cotidiana de la música. Pa mi genio es, sí, su primer disco en solitario, pero aporta los sedimentos de casi dos décadas encima de las tablas. La veinteañera Carmen París había sido teclista de una banda zaragozana, Blues Power, especializada en versiones de los Beatles; ella deslumbraba con una lectura arrebatadora de Help.

Allá por 1992, la París ya recibió los primeros parabienes de la crítica con un montaje de cabaré contemporáneo, Carmen Lanuit, que Alfonso Plou había escrito ex profeso para ella. Un año más tarde se la encuentra en la madrileña sala Morocco, desgranando, semana tras semana, las canciones de Billie Holiday, Nina Simone y Tom Waits. Un hombre rubio y de aire poco efusivo golpeó una noche en la puerta de su camerino y exclamó: "Congratulations, madame!". Resultó ser el ex integrante de Police Andy Summers. Muchas otras de las páginas profesionales de nuestro personaje transcurren como vocalista de la orquesta de variedades Jamaica, amenizando verbenas y demás saraos por toda la costa levantina. En efecto, París conoce bien esas catacumbas que los músicos, con sorna gremial, a veces denominan la experiencia BBC: bautizos, bodas y comuniones. De todo se aprende.

El destino quiso tirarle los tejos a Carmen París hace cinco años, cuando el baile heterodoxo de Miguel Ángel Berna la persuadió de que la jota podía ser un género rabiosamente contemporáneo y emocionante. Fue entonces cuando decidió contravenir el consejo que, mucho tiempo atrás, le había formulado una profesora de piano: "Si quieres ser cantante de mayor, no te dediques a la jota. Es malo para la garganta".

Las cuerdas vocales de Carmen han resistido sobradamente la grabación de Pa mi genio. Y París ahora se sonríe al recordar los primeros comentarios con que le obsequiaban sus amigos del jazz. "Así que te has hecho jotera. Muy interesante, muy interesante", le espetaban con todo el retintín de que eran capaces. Más de uno enmudeció cuando Chano Domínguez decidió apadrinar a Carmen tras escucharla en una maqueta casera. Se habían conocido por puro azar, tomando una cervecita en el barrio de Lavapiés. Chano y sus habituales (Colina, McGill...) figuran ahora en los créditos de este disco. Pa mi genio es, en definitiva, una explosión de genio, el autorretrato de una mujer a la que la vida ha enseñado a creer en sus (muchas) posibilidades. Carmen París ha hecho un disco hermoso, temperamental. Pero ella lo explica con otras palabras: "Es un disco por bemoles".

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