Consensuado el Plan Global del Agua el Consistorio deberá decidir como iniciar la mejora el suministro

El Ayuntamiento sabe que el suministro de agua de la ciudad presenta importantes deficiencias, ahora tiene que detectarlas. Existen pérdidas importantes en la traída de Vadiello, bajadas de presión generalizadas que provocan cortes intermitentes, y una red obsoleta en algunas zonas como el Casco Viejo. Subsanar todo esto costará más de 12 millones de euros según el Consistorio, algo más aseguran los técnicos en la materia si se quiere dotar a la ciudad de un sistema moderno.

Una vez aprobado el Plan Global de Agua, ahora el Ayuntamiento tiene que llevar a cabo un estudio que detalle uno por uno todos los problemas y defectos de la red para después decidir qué actuación es prioritaria: la sustitución de tuberías, la construcción de un depósito de cola o la instalación de una depuradora, ha señalado la Portavoz de Chunta Aragonesista, Azucena Lozano.

Paliar las deficiencias del suministro costará tiempo, no menos de 5 ó 6 años, y dinero. Importantes cantidades económicas que el Ayuntamiento tiene dos formas de conseguir: a través de ayudas de otras administraciones o por la cesión de la gestión del suministro a una empresa privada como ocurre en numerosas capitales españolas, dónde la empresa es quien se encarga también de financiar las inversiones. Eso si, ello significa una subida exponencial del recibo del agua.

La puertas dónde puede llamar el Ayuntamiento tienen nombres y apellidos: Unión Europea, Gobierno de Aragón y Ministerio de Medio Ambiente, aunque el Portavoz del PP ya se ha adelantado a decir que el Ministerio ya invierte en la red ejecutando la futura traída de aguas desde el Pantano de Montearagón.

Desde el PAR Fernando Lafuente también ha dicho que es la hora del diálogo con otras instituciones, ya que las maltrechas arcas municipales no soportarían la inversión que piden los ciudadanos.

Mientras tanto los vecinos rezan para que el sistema no se vuelva a venir abajo y se queden sin agua en las casas como ha ocurrido en varias ocasiones durante este verano.

Susana Oliván, Vicepresidenta del Casco Viejo, ha explicado que los cortes de agua suponen una molestia, pero también la avería de electrodomésticos y afecciones graves en las casas, de tal forma que dicen sentirse ciudadanos de segunda.

A todo esto hay que añadir que las tormentas del verano pasado supusieron que hasta en cuatro ocasiones los análisis dijeron que el agua de Huesca era no potable, algo que no tiene precedentes en la ciudad.

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