Alcaldes franceses del valle Argelés no quieren ni oír hablar del Vignemale

En Francia se denomina a esta obra TCP, Travesía Central de los Pirineos, y atravesaría el valle de Argelés-Gazost. Pues bien, los alcaldes de las localidades de este valle han decidido rebelarse y pedir el apoyo de todas las instancias afectadas para que se abandone este proyecto ferroviario. De hecho, incluso han pensado en organizar un referéndum entre la población, si la situación no evoluciona. Por el contrario, los diputados de la zona, apuestan por este proyecto, considerando que el Pirineo Central debe contar inexcusablemente con un paso férreo, y que como se tardará tantos años en ponerlo en marcha, debe comenzarse sin más demora a trabajar en él, ya que los otros dos extremos se saturarán en veinte años.

La razón de la cólera de los alcaldes reside en su impresión bastante clara de que, de los once proyectos previstos en principio para esta futura Travesía Central de los Pirineos, se podría decir que el que se ha diseñado por el valle de Argelés y Pierrefitte-Nestalas, casi es ya el oficial. Por dos razones: porque es el que tiene el apoyo del gobierno español, y también porque es el único que se citó en una proposición de ley, presentada el pasado 13 de junio en la Asamblea Nacional francesa, por varios parlamentarios de izquierdas.

Los alcaldes del valle se han unido en una asociación, y se han opuesto frontalmente a los diputados de esta zona. El alcalde-presidente de esta asociación asegura defender su valle, y cree que hay otros lugares en los que este proyecto causaría menos daños. No están convencidos de la legitimidad de tal línea férrea y se preguntan si realmente aportará algo al departamento y a la región. El alcalde de la localidad de Ouzous, René Capdevielle dice que se habla de interés económico y de creación de empleo. Si la plataforma intermodal se ubica el Tarbes, podrían ser 500 los nuevos puestos creados, pero en el valle se preguntan cuántos otros empleos se suprimirán. Aseguran que la hostelería de aire libre, tan floreciente, está directamente condenada, ya que los empleos unidos al turismo ya no valdrán nada.

Por su parte, los parlamentarios no entienden la protesta general de los alcaldes. Recuerdan que la proposición de ley que se presentó el 13 de junio, tan sólo pretende que se lleven a cabo estudios, que podrán acabar en las conclusiones actuales, o no. Va, dicen, en el sentido del interés general y se piden garantías para el medio ambiente. Afirman, además, que quieren tanto a su valle como los políticos locales.

Uno de estos diputados, Pierre Forgues, especialista en cuestiones de transportes y comunicaciones, tanto en el plano regional como en el nacional, aborda el asunto desde otro punto de vista: Midi-Pyrénées no puede quedarse a un lado de los grandes medios de comunicación. De aquí a veinte años, los corredores este y oeste de circulación carretera para el tráfico pesado (Le Perthus y Biriatou) estarán saturados. En su opinión, es necesario que, desde hoy, se insista en el desarrollo de una vía norte-sur. Habrá que intentar que el proyecto de la Travesía Central de los Pirineos sea inscrita por el Gobierno francés en los grandes proyectos de infraestructuras de interés europeo. Creen que sobre esta cuestión habría que empezar a pensar desde ahora, pero sin perder la cabeza. Porque serán necesarios, por lo menos quince años, para tomar una decisión, en razón de los plazos de estudios y de los procedimientos administrativos. Forgues recuerda que en Argelés, como en todos los valles pirenaicos, el problema es el mismo, son estrechos y cortos. Allí o en otra parte, se encontrarán siempre con las mismas dificultades.

Los parlamentarios pirenaicos, al igual que el presidente de la región, Martín Malvy, han encontrado aliados en Europa, con el denominado ?grupo Van Miert?, que acaba de preconizar, entre los proyectos a largo plazo, una nueva vía ferroviaria de alta capacidad, a través de los Pirineos, abriendo así la vía a una financiación de los estudios, por la Unión Europea, en un 50%. Martín Malvy es claro: siendo que Francia es la puerta natural de España y Portugal hacia la Unión Europea, no es lógico que se convierta en el cerrojo.

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