El verano nos trae unos niñeros muy peculiares: los abuelos

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El parque de Huesca y los de nuestros pueblos están llenos de niños y sus peculiares niñeros veraniegos: los abuelos. Estos se convierten durante el verano en los cuidadores de los pequeños. Es una medida no sólo asequible económicamente para los padres, sino que también porque éstos permanecen mucho más tranquilos dejándolos en manos conocidas y de confianza.

Las guarderías cierran por vacaciones, los padres mantienen sus obligaciones laborales y una de las soluciones más habituales durante esta época es recurrir a los abuelos para que se encarguen de los más pequeños.

Siempre ha existido un vínculo especial entre los abuelos y los nietos, pero con estas actividades las ventajas para ambos son muy notables: los abuelos rejuvenecen al verse encargados de los nietos, y estos disfrutan al estar más mimados que nunca. Además sacan a los padres de un gran apuro.

La directora de la guardería Albada, Rosa Roig, comenta el fenómeno que observa en su centro, y es que los abuelos se convierten en los niñeros, muchas veces durante el verano, aunque también ocurre durante el resto del año. Apunta desde su perspectiva pedagógica que es positivo el cuidado de los nietos en manos de los abuelos, pero no la educación, que debe recaer en los padres y los centros especializados.

Según el geriatra Juan Vallés del hospital Provincial de Huesca, mientras las personas de la tercera edad se sientan con fuerzas y con la capacidad física suficiente, pueden cuidar perfectamente de sus nietos, ya que eso les llena de ánimo e ilusión la vida. También señala que es importante no sobrecargar a los abuelos con demasiadas tareas de responsabilidad.

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