Alrededor de 70.000 personas visitan el Castillo de Loarre a lo largo del año

El Castillo de Loarre es la obra cumbre de las fortificaciones, y está considerado como el edificio románico civil más importante de Europa. Fundando por Sancho Ramírez en el siglo XI, la obra culminaría en el siglo siguiente, con una planta irregular al buscar el apoyo de la roca, a la cual se abrazan en perfecta armonía los sillares de sus muros.

Su papel como Castillo y posteriormente como Abadía ha motivado que este monumento estuviese ocupado durante varios siglos. Roberto Orós es el guía del Castillo de Loarre.

El Castillo comenzó a construirse por arriba. El nivel superior corresponde al núcleo más antiguo donde encontramos la Torre del Homenaje, Torre de la Reina y la Capilla de Santa María. En un nivel intermedio contamos con la Capilla Real o de San Pedro, y los pabellones del Ala monacal, al norte, detrás de la Torre del Homenaje. Y en el nivel inferior, bajo la Iglesia de San Pedro, tenemos la escalera de acceso, a cuyos lados encontramos el cuerpo de guardia y la cripta, antiguamente la capilla de Santa Quiteria, donde se veneraban las reliquias de San Demetrio, patrón de los gladiadores.

Para potenciar turísticamente todavía más este monumento se está estudiando construir un edificio en los aledaños que realice las funciones de Centro de acogida para visitantes donde habría bar y restaurante. Esto complementaría el parking que ya está habilitado, y el servicio de guías puesto en marcha hace ahora un año.

Lo que más le llama la atención al visitante que se acerca hoy día al Castillo de Loarre es el buen estado de conservación del monumento, a diferencia de otras fortificaciones nacionales o europeas. El hecho de haber estado en un lugar aislado o que no haya sufrido ningún ataque bélico tras la Edad Media ha posibilitado que lo veamos, prácticamente, en su estado original.

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