El PIR se cierra con éxito de público

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Una vez más, el público del PIR ha sido el gran protagonista y el principal factor de éxito de un festival que tras ofrecer tres días de intensas actividades musicales, culturales y tradicionales en las localidades de Jasa y Aragüés del Puerto, ha puesto el punto final a su séptima edición, con la actuación de Hato de Foces. Previamente, ha tenido lugar una misa cantada por la Coral de Berdún, seguido de un recital ofrecido por este coro, un pasacalles a cargo de Montanha Negra, que posteriormente ofrecía un baile, una exhibición de los Picadores de Val d?Echo y la exitosa y sorprende instalación de juegos reciclados de Guixot de 8.

Los dances del Biello Aragón, con la participación de cerca de un centenar de danzantes de Aragüés, Jasa, Sinués, Embún, Jaca, Yebra y Lanuza, trasladaban las actividades a Aragüés del Puerto, con los danzantes que han recorrido los escasos 2 kilómetros que separan ambas sedes. La actuación del Grupo Floklórico Alto Aragón ha precedido a la actuación de Hato de Foces y a la clausura de una nueva exitosa edición del Festival de Música y Cultura Pirenaicas de la Mancomunidad de Los Valles. La organización del certamen no ha dado cifras de asistentes a esta edición, pero si se señala quese han superado las cifras de anteriores años.

Muchos han sido los detalles que han puesto de manifiesto en este certamen la especial calidad del público que acude a él. Sólo la entrega, espontaneidad y el amor que el público del PIR tiene por la cultura pirenaica, tanto en su aspecto más tradicional como en el más innovador e independientemente del lugar de procedencia de los artistas, es capaz de explicar la total compenetración existente entre los asistentes e invitados del festival. Una conjunción de factores que explica la total entrega que ayer demostraron los artistas del PIR hacia el público.

Una de las primeras manifestaciones de esta entrega es la que tuvo lugar en el incomparable marco de la Galería Labati de Aragüés del Puerto, escenario de inmejorable sonoridad, en el transcurso de las improvisaciones musicales que ofrecieron Eduardo Buerba, Ignacio Alfayé, David Ramos y Luis Cadena. Los cuatro músicos improvisaron sobre la marcha y en función de las peticiones de un público se negaba a darles finalizar el repertorio, un divertido e ingenioso recital de dos horas. La magia y la compenetración recorrió la galería de Aragüés.

La inesperada visita de uno de los grupos más queridos de este certamen, Gadalzen, y el recital que ofrecieron por propia iniciativa en la plaza Mayor de Aragüés, es otro de los ejemplos. Aunque quizá fuera en los conciertos nocturnos de La Molina donde mejor se demostró esa calidad del público del PIR. La personal música de la Familha Artús dejó boquiabierto al numeroso auditorio que en silencio y totalmente maravillado descubrió, mayoritariamente por primera vez, el innovador y moderno folk de estos jóvenes gascones, que han sido uno de los grandes descubrimientos de esta edición.

La total entrega que el público otorgó a los vascos Alboka hizo que éstos se sintieran en su casa. Los asistentes cantaron, danzaron y corearon las magistrales piezas que interpretaron los del País Vasco; les obligaron a efectuar un bis y ambiente festivo que se creó con esta intervención se alargó hasta el concierto con el que los aragoneses Tintirinullo cerraron los conciertos nocturnos.

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