Montserrat Costa “Mayor será el desarrollo económico cuanto mayor sea el grado de incorporación de la mujer al mundo empresarial”

La localidad marroquí de Marrakech fue, entre los días 28 y 30 de junio, sede de la XIII Cumbre Global de las Mujeres. Fue un foro de debate en el que se dieron cita 800 mujeres, llegadas desde distintos países de los cinco continentes. Se trataba de analizar distintas cuestiones para lograr estrategias que favorezcan el desarrollo económico de la mujer. La delegación aragonesa estuvo formada por cinco mujeres, de las cuales una, Montserrat Costa, acudió en representación de FEACCU-Huesca. La expedición se completaba con una delegación de tres personas del Instituto Aragonés de la Mujer y una empresaria zaragozana.

Marrakech ha sido la primera ciudad árabe que ha recogido esta cumbre que el año pasado se celebró en Barcelona. La próxima, en el 2004, tendrá lugar en Seúl. Se da la circunstancia de que la capital de Corea del Sur tiene alcaldesa y el país asiático acudió con una amplia delegación a esta cumbre.

Se analizaron cuestiones como la formación de un líder, si nace o se hace, la globalización, las multinacionales, los microcréditos, las legislaciones o el fomento de la pequeña y mediana empresa. En cuanto al mundo empresarial, Montserrat Costa destaca que se puso sobre la mesa la necesidad de que ?una empresa detecte las necesidades de un determinado país y actuar analizando su cultura antes de implantarse en dicho país?.

Una de las mesas redondas estuvo protagonizada por mujeres ministras de distintos países. En esta cumbre se dieron cita 43 mujeres con responsabilidades ministeriales en gobiernos de distintos países. El desarrollo de la mujer en los países árabes ocupó buena parte de los debates porque era uno de los objetivos de esta cumbre. De las conclusiones de estos trabajos se pueden destacar varios ejes prioritarios: iniciativas gubernamentales para la promoción económica de la mujer, iniciativas de empresas privadas y entidades, microcréditos y, finalmente, educación y formación.

SUPERAR EL PAPEL ?MATERNAL? DE LA MUJER

A la hora del balance, la representante de FEACCU-Huesca considera que ?hay movimientos femeninos muy importantes en países emergentes con mujeres jóvenes muy bien formadas que están ocupando puestos de dirección en empresas, lo mismo públicas que privadas y en la política?. No obstante, los obstáculos para incorporarse son diferentes, según los países, sus legislaciones, los condicionamientos religiosos y culturales y las costumbres sociales que, a veces, entorpecen este proceso.

?Se plantea la cuota como inicio de participación femenina en política y durante un período transitorio?, según la representante oscense, que entiende que el cambio de la organización familiar, con una tendencia a una natalidad baja, tiene un proceso de desarrollo desigual según los países. ?Son importantes los movimientos asociativos femeninos que fuerzan los cambios políticos y que deben tener mayor ayuda financiera?.

Montserrat Costa ve que la mujer no puede limitarse a la actividad política en áreas que tengan relación con su tradicional papel de ama de casa. Afirma que ?es preciso superar el déficit formativo de la mujer en lo científico, en las nuevas tecnología y en lo financiero, evitando la maternización de la mujer en la política, con su participación casi exclusiva en Educación, Salud, Bienestar Social, etcétera. ¿Cuándo veremos a una mujer empresaria llevando un ministerio de Economía o de Transportes, por ejemplo??.

El peso específico de la mujer en le desarrollo de un territorio será mayor cuanto mayor sea su protagonismo.?La mujer empieza a tener presencia, va ser agente activo en el desarrollo económico y mayor será éste cuanto mayor sea el grado de incorporación de la mujer al mundo empresarial?.

Reconoce, no obstante, que la cumbre de Marrakech ?fue una reunión de mujeres privilegiadas, presidentas o integrantes de asociaciones, federaciones, instituciones gubernamentales femeninas, puestos directivos en empresas, políticas en activo, ministras...?, pero que encuentros de este tipo sirven, entre otras cosas, para ver el termómetro de la integración de la mujer en los órganos de decisión sociales, políticos y económicos, única manera de acabar con su endémica discriminación.

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