La nota de color

Nuria Garcés

Podríamos decir que el vestuario religioso protagonizó, al menos en imágenes, la toma de posesión de Marcelino Iglesias, como presidente de Aragón el pasado sábado en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza. En medio de tanto traje y corbata, entre los hombres, y tanto vestido ?de vestir?, en las mujeres, la nota de color la ponían los representantes de las distintas religiones que se dieron cita en este acto. La católica y la budista.

Por una parte, Monseñor Elías Yanes, arzobispo de Zaragoza, con su sotana negra, ribeteando de violeta la botonadura, con su ancha faja en el mismo tono, y el solideo con el cubría su coronilla. Serio, rodeado por algún otro cargo eclesiástico con sotana negra, llamaba la atención, porque el purpurado le daba un toque de importancia.

Y por otro lado, el punto de color y de exotismo que daban al acto los monjes budistas llegados de Panillo. Con sus trajes tibetanos de túnicas naranjas, sus ojos rasgados y su aire oriental. Y con la cata blanca que pusieron al cuello del presidente como signo de buenos augurios.

Sin embargo, se echaba, tal vez, de menos, algún otro representante de las múltiples religiones que componen hoy en día el arco religioso de este país laico. Elías Yanes representaba a la iglesia ?oficial?, y los monjes budistas, un poquito el ?folclore?, y el ser amigos de Marcelino Iglesias. Pero, ¿qué era de los musulmanes, evangelistas, testigos de Jehová, judíos, adventistas, que seguramente también tienen representantes en Aragón?. ¿Por qué no se les vio en la toma de posesión de un presidente que lo es de todos los aragoneses y a quien, seguro, algunas de estas personas también votarían en las pasadas elecciones?.

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