Un aniversario que bien merece una celebración

La casa museo de Miguel Servet, ubicada en Villanueva de Sijena, cumple un año desde su inauguración. Este 10 de julio no estará el Príncipe de Asturias, pero el trabajo, la ilusión y la alegría de aquel momento permanecen 365 días después.

El museo, casa natal del insigne humanista y hombre de ciencia, es un palacio del siglo XV, declarado Bien de Interés Cultural en 1990, que desde la apertura de sus puertas hasta este momento ha recibido 6.000 visitas.

En los meses de verano las visitas guiadas continúan. No se limitan a fines de semana y festivos, como ocurre durante el resto del año, sino que son diarias en horario de mañana y tarde.

Al cruzar el marco de entrada el visitante inevitablemente retrocede en el tiempo hasta situarse en la época contemporánea al ilustre altoaragonés. Paseando por la casa, por sus plantas y cuartos conocemos su vida, su obra y su repercusión en todas las facetas que él desarrolló: astrología, lengua, medicina, teología, geografía o matemáticas.

Un año ha sido suficiente para introducir una serie de novedades y mejoras, entre las que destaca la adaptación del edificio a la visitas de personas con algún tipo de discapacidad. Miguel Servet rompió las barreras de su tiempo y su casa museo es reflejo de su esencia.

El visitante, al comenzar su recorrido, se encuentra con la oficina de información, llena de todo el material imaginable sobre Miguel Servet e información turística. El despacho del padre de Servet, notario real de profesión, también se ubica en este nivel, al igual que el salón de actos.

Unas escaleras conducen a la bodega, allí es donde se puede conocer al Servet persona, su vida y obra, a través de un video de una media hora de duración que comienza con la emotiva lectura de una carta que escribió el aragonés desde la cárcel poco antes de morir quemado en la hoguera.

La planta primera, es un particular homenaje al célebre científico. España cuenta con una calle Miguel Servet o un monumento suyo en casi todas sus ciudades, pero en el resto del mundo también ocupa un lugar privilegiado. Unos paneles explicativos son los encargados de recordárnoslo.

Una botica de la época y un laboratorio de alquimia son fieles reproducciones del contexto de Servet. Pero eso no es todo, una biblioteca y la buhardilla, dedicada a exposiciones, también tienen reservado su espacio.

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