Cruz Roja Juventud de Monzón pone en marcha el programa de apoyo escolar a los inmigrantes

Durante los meses de Julio y Agosto, se va a desarrollar el programa de las aulas de verano para inmigrantes que, este año, se ha incluido dentro de las propuestas de Cruz Roja Juventud que, además de proyectos de interculturalidad como jornadas gastronómicas, recorridos turísticos o juegos tradicionales,contempla otros relacionados con el medio ambiente tales como repoblación forestal y limpieza del entorno. Pero, para poder llevar a cabo todas estas actividades y las colaboraciones habituales con la Ludoteca, la Casa de la Juventud o la Residencia de Ancianos, Brígida Sampériz, secretaria de Cruz Roja Juventud, opina que "es imprescindible la presencia de voluntarios, de 16 a 30 años que dispongan de tiempo libre, ganas de disfrutar e ideas y sugerencias que aportar"

El martes comienzan las clases del Programa de Apoyo Escolar a Inmigrantes, una actividad que se puso en marcha el año pasado con el objetivo, según ha indicado Noelia Lanau, responsable de la actividad "de reforzar, durante los meses de verano, el idioma y así evitar los problemas en el desarrollo curricular y ayudarles, al mismo tiempo, en la integración en un país nuevo y una cultura diferente".

Las clases se van a desarrollar en un aula del colegio Joaquín Costa, de lunes a viernes, en horario de nueve de la mañana a una de la tarde, y se estructuran de tal manera, que durante las tres horas, se trabajan fichas, se realizan juegos y manualidades y se establecen coloquios, dejando siempre, una puerta abierta a las sugerencias que puedan realizar los propios alumnos.

Este año, está previsto que participen unos doce jóvenes de entre 8 y 16 años, algunos de los cuales repiten la experiencia y casi todos ellos procedentes del Magreb, de países del Este o de Portugal. Suele tratarse de chavales escolarizados, la mayoría de ellos, aunque este año, participan en el programa jóvenes recién llegados a Monzón, con lo cual, tendrán la oportunidad de reforzar el conocimiento del idioma antes que de comienzo el curso escolar.

Para Noelia Lanau, trabajadora social de Cruz Roja lo ideal sería disponer de las subvenciones y voluntarios necesarios para poder mantener la actividad todo el año "porque los receptores del programa valoran la oportunidad que se les ofrece de manera muy positiva"

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