El verano ya llegó, por lo menos para algunos

María Iglesias

Sol, más sol... y más sol, prácticamente eso es para mí el verano. Muchos lo relacionan con la playa, las vacaciones, el final de las clases. Pero ¿que hay de todos aquellos que continúan trabajando o estudiando?

Una mañana Ana se levanta, está contenta porque el sol le gusta y le ?recarga las pilas? pero nada más salir de la cama y enfundarse sus zapatillas descubre encima de la mesa millones de libros que le devuelven a la realidad, tiene que presentarse a tres asignaturas en septiembre. Ahora recuerda las palabras de su madre a las 8 de la mañana que la llamaba ?Ana levantate, son las 8. Yo me voy a trabajar, nos vemos luego, (y se despide con) besitos?. Entonces es cuando Ana empieza a odiar el verano. No hay playa, ni piscina, ni vacaciones, ni final de los estudios.

Y ahí comienza el tormento, tras desayunar, se sienta frente a los libros, y comienzan los sudores. Calor, sol y el agobio de esas cuatro paredes. Finalmente Ana decide levantarse y dar un paseo para despejar la cabeza y comprar el pan. No sabe si es peor el remedio que la enfermedad, porque ve a las pandillas de amigos dirigirse entre risas a la piscina, niños jugando en el parque, y mucha... mucha... mucha gente paseando y de vacaciones.

Ana piensa que al año que viene estudiará más, que no será vaga y que recordará estos días para que le den fuerzas, se hace la fiel promesa de que el año que viene ella se encontrará entre los que disfrutan del sol y del verano y no entre los que sufren el calor y el agobio de este ?buen tiempo?. Y es que el verano ya llegó, eso es indiscutible. Pero algunos disfrutan de él como quieren y otros lo sufren como pueden.

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