La DGA aumenta el área de delimitación del Castillo de Monzón

Durante diez días, las partes que han presentado alegaciones a la delimitación del Castillo templario, declarado Bien de Interés Cultural, tienen para entrevistarse con la Dirección General de Patrimonio Cultural, que ha ampliado el área inicial. Tanto CEHIMO como el ayuntamiento de Monzón alegaron en posturas contrarias, siendo la del Centro de Estudios, la que ha sido tenida en cuenta con la DGA.

Para el Centro de Estudios la delimitación del castillo debía recoger el Cerro de Santa Quiteria, ya que el monte en el que se ubica y su cerro están unidos geográficamente y que en el cerro se encuentran los restos de un fuerte militar que presentan similitudes arquitectónicas con ciertas zonas del castillo, por lo que entendía que hay una relación común arquitectónica y artística. Además de considerar que la evolución histórica de ambos elementos es paralela y no se puede entender el uno sin el otro. Esta alegación ha sido recogida por Patrimonio.

En el documento presentado también hacían referencia cuestiones paisajísticas y medioambientales y consideran necesario incluir el cerro de Santa Quiteria en la Delimitación del Bien de Interés Cultural, puesto que será la forma de preservarlo de posibles construcciones e instalaciones que pueden interferir en la correcta aplicación de la Ley de Patrimonio Cultural Aragonés.

Por último, recordaban que cuándo se declaró en el año 1949 Monumento Histórico Artístico se incluía el recinto del castillo y el cerro.

El ayuntamiento de Monzón presentaba alegaciones, ya que en la propuesta incluía el Camino de la Costera y algunos tramos de calles del casco antiguo, lo que suponía en la práctica la prohibición de realizar obras y actividades en ellos, según Urbanismo.

En la descripción del edificio, se señala que se trata de una fortaleza situada en la parte alta de la población, sobre un macizo de roca, cuyo origen se remonta al siglo IX. Tras su etapa musulmana, fue reconquistada definitivamente por Sancho Ramírez en el 1089, pasando a ser de propiedad real hasta que en 1143 Ramón Berenguer IV la donó a la Orden del Temple.

Tras la disolución de esta orden militar en el siglo XIV pasó a manos de la Orden del Hospital de san Juan de Jerusalén, que mantuvo su propiedad hasta el siglo XVIII. Fue un enclave estratégico durante la Guerra de la Independencia y desde entonces hasta 1892 fue cuartel de artillería.

Su planta es aproximadamente triangular, con el vértice principal orientado al norte y el ingreso en el ángulo suroriental, flanqueado por la Torre Jaime I y la iglesia románica de san Juan.

En el centro del patio de armas y aislada se encuentra la Torre del Homenaje, que presenta planta cuadrada y fábrica de mampostería combinada con opus spicatum de cantos rodados. En el frente occidental se levanta de la sala de los Caballeros y en el meridional la Torre de los Templarios. Además se conservan restos del dormitorio y de la cárcel.

El conjunto ha sufrido numerosas ampliaciones y reformas, sobre todo en el siglo XVII, así como restauraciones en los últimos años. Su estado de conservación es bueno en general.

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