Descienden los casos de SIDA diagnosticados en Aragón. En Huesca se han notificado 4

Según datos del Departamento de Salud, Consumo y Servicios Sociales del Gobierno de Aragón, el diagnóstico en nuestra comunidad de nuevos casos de SIDA está por debajo de la media nacional y presenta una tendencia estable y recesiva. Desde 1985 y hasta el pasado 31 de diciembre de 2002 han sido confirmados 1.224 casos de SIDA con residencia habitual en Aragón en el momento del diagnóstico (declarados por ésta u otras comunidades), lo que representa una tasa de incidencia acumulada de 102.5 casos por 100.000 habitantes. En 2002 han sido notificados 22 nuevos casos, de los cuales 4 tenían residencia habitual en Huesca, 3 en Teruel y 15 en Zaragoza.

De los 1.224 casos acumulados desde 1985, 182 tenían su residencia en la provincia de Huesca, 92 en Teruel y 950 en Zaragoza. De todos los casos diagnosticados, 766 lo han sido a partir del 1 de enero de 1994, fecha en la que se amplió la definición de "caso de SIDA" para su vigilancia epidemiológica en toda España. De esos 766 casos de SIDA, 162 se diagnosticaron en 1994, 129 en 1995, 125 en 1996, 101 en 1997, 64 en 1998, 66 en 1999,67 en 2000, 30 en 2001 y 22 el pasado año.

A la vista de la evolución de esas cifras, los expertos consideran que a partir de 1994 se aprecia una disminución de diagnósticos, debido en gran medida, en los últimos años, a los nuevos tratamientos instaurados en fases precoces de la infección, que evitan la progresión hacia la enfermedad, si bien el retraso en las notificaciones que se efectúan al Registro Regional de SIDA hace suponer que la información relativa a 2002 no está completa.

La mayor parte de las personas diagnosticadas de SIDA durante estos años son hombres, el 77.4% desde 1985 y el 81.8% de los casos declarados en 2002. Atendiendo a la edad, la mayoría de los diagnósticos corresponde a personas de entre 25 y 39 años, seguido del grupo de 40 a 59 años. La categoría de transmisión más frecuente es el uso de drogas por vía parenteral -UDVP- (57.0%). En segundo lugar están los casos atribuidos a transmisión heterosexual (20.3%) y la transmisión homo/bisexual en varones (7.6%).

Según el tipo de diagnóstico, y desde la entrada en vigor de la nueva definición de SIDA (1994 ), las enfermedades indicativas notificadas con mayor frecuencia son la tuberculosis extrapulmonar o diseminada (24.8%), seguida de la Candidiasis esofágica (17.3%), neumonía por Pneumocystis carinii (16.8%) y la tuberculosis pulmonar (14.8%), En los casos infantiles (menores de 13 años) las múltiples infecciones bacterianas recurrentes producen el 41.7% de los casos, seguidas, de la neumonitis intersticial linfoide (37.5%), la candidiasis esofágica (25%) y el síndrome caquéctico por VIH (20.8%). Hasta ahora se ha notificado el fallecimiento de 501 pacientes (49.9% de todos los casos) de los que 60 residían en Huesca, 41 en Teruel y 400 en Zaragoza), la mayoría en los primeros años del desarrollo de la epidemia.

A pesar de la tendencia descendente en el diagnóstico de nuevos casos, desde el Departamento de Salud, Consumo y Servicios Sociales se recuerda que lo fundamental es evitar la aparición de nuevas infecciones, cuya magnitud es más difícil de precisar desde los sistemas establecidos de vigilancia epidemiológica, aunque datos indirectos nos indican que la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) continúa, muy especialmente por vía sexual. Ello implica que seguimos ante un problema de salud pública de primera magnitud, que hace preciso continuar con la labor de información, sobre todo a los más jóvenes, sobre los riesgos que entraña y la necesidad de adoptar medidas preventivas que impidan la expansión de esta enfermedad.

El Departamento de Salud, Consumo y Servicios Sociales mantiene varias líneas de trabajo encaminadas al diagnóstico precoz y el tratamiento de los nuevos casos, intentando evitar las consecuencias de la infección y de la aparición de la enfermedad, y facilitar el acceso de los casos de SIDA a los tratamientos y programas de reducción de daños. En colaboración con varias entidades sociales y ONG, se desarrollan programas orientados a evitar la diseminación de la infección por VIH, garantizar una adecuada atención a los afectados, mantener y mejorar la vigilancia epidemiológica, favorecer las actitudes positivas y la participación en la población, y coordinar los esfuerzos que se hacen en este campo desde distintos sectores. Las acciones consisten, entre otras, en la distribución de materiales preventivos (preservativos, kits para inyección,...) para reducir los riesgos entre colectivos concretos (usuarios de drogas por vía parenteral, prostitución,...), la promoción de hábitos saludables entre los jóvenes y población escolar, la intervención en el ámbito penitenciario y el desarrollo de programas de mantenimiento con metadona.

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