No hay excusas

Nuria Garcés

De verdad que, a una que le gustan mucho los libros, y sobre todo leer siempre que puede, le da mucha pena que la Feria del Libro no esté yendo tan bien como se pretendía. Lo de la lluvia, vamos a dejarlo de lado. Es por demás. Podemos tener tremendo año de sequía, que llega la Feria del Libro y con ella aparecen las nubes. Ambos fenómenos comienzan a ser consustanciales.

Pero da pena que los propios libreros digan que se vende menos de lo previsto, y se achaque este descenso de ventas a que vienen pocos escritores de prestigio. Es verdad que quedan lejos aquellos años en los que venían por Huesca Rosa Regàs, o incluso Antonio Gala. Eso sí que era glamour, ahora que la palabra está tan de moda. Pero no es excusa (o no debería serlo) que porque no vengan las estrellas, la gente se pasee menos entre los stands y se vendan menos libros. Es una pena.

Tendríamos que comprar libros y leer porque sí; porque nos gusta; porque es cultura; porque con los libros se viven otras vidas, aventuras maravillosas, viajes inimaginables. Porque leyendo buenos autores aprendemos también nosotros a escribir, a expresarnos, a deleitarnos con sus diálogos, sus narraciones o sus descripciones. Tendríamos que leer y hacer de los libros nuestros compañeros inseparables, independientemente de que el autor de moda venga a firmárnoslo o no. Probablemente en más de un caso nos llevaríamos un chasco al conocer al escritor en persona.

Todavía recuerdo lo duro que se lo puso Antonio Gala a una compañera periodista, que lo entrevistó la última vez que vino a la Feria del Libro. Probablemente se le quitaron para siempre las ganas de volver a leer sus libros.

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