Su mal ya tiene nombre

Cristina Pérez

Por fin.. por fin alguien lo ha dicho. Un estudio ha arrojado el dato, ya sabía él que ese insomnio, que los picores en la tripa, o que esos ataques en los que el aire no se pasea hasta los pulmones y que los golpes de hambre atroz no eran alergia, son consecuencia de la hipoteca.

Por fin un estudio ha demostrado que vivir pendiente de una hipoteca perjudica la salud y provoca ansiedad en el ser humano. Incauto él que decide atarse al cuello esa cadena de deberes, de cuotas interminables, de variables y fijos, que hacen que cuando le preguntan si el piso es de él, le lleve a contestar que no... todavía es del banco.

El estudio ha dicho que la hipoteca provoca ansiedad y mala salud. No es que éste ciudadano hipotecado se quede más tranquilo, por encontrar la causa de su efecto nocivo personal, pero supone un acercamiento al problema. Problema por otro lado de difícil solución, la única solución sería adelantar los no se cuantos millones que le quedan, que como no lo tiene...nada, o vender el piso y trasladarse a un alquiler, que total, lo mismo le da.

Cuando esta noche en la cena le cuente a su mujer que ya hay culpable a sus malestares, seguro que su mujer le dice que parece tonto, que todo lo que lee se lo cree, pero el se lo cree. Es más, está por ir al director de su banco de cabecera y decirle que le descuente de la hipoteca una cuota correspondiente a los antihistamínicos y a las pastillas que lleva en su cuerpo desde que hace 6 años decidió comprar piso y entrar en esta rueda maldita de las hipotecas. Bueno, le consuela saber que por lo menos hay millones de españoles que sufren algún problema de salud por culpa de la hipoteca como él. Nadie la va a quitar ese peso cada mes, un descuento que, a veces, casi, casi se anticipa al ingreso de su nómina. Nadie le va a quitar los picores en la tripa, ni los ataques de ansiedad, pero por lo menos, su mal ya tiene nombre, hipoteca.

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