Diario de un Candidato. Dia catorce

Cristina Pérez

Queda un día antes de la reflexión y, yo, me anticipo hoy a otra reflexión. Me ha llevado a esta conclusión el oleaje de trabajo y las caras de cansancio de algunos de mis compañeros. Algunos. Me explico. Cuando elaboramos la lista para las municipales lo hicimos pensando en gente que se ajustara al perfil de persona trabajadora y acostumbrada a moverse en colectivos, asociaciones o clubes y que, además, se sintiera identificada más o menos con estas siglas. No fue fácil. Nada fácil porque proponerle a alguien que vaya en una lista es una labor de convencimiento dura. A fin de cuentas sólo estás pidiendo que forme parte de la vida democrática. Cuando deciden ir en la lista es cuando comienzan los problemas. No los ves más que para las fotos , porque luego desaparecen , se dejan influenciar por los dimes y diretes, se avergüenzan de sentirse políticos y procuran pasar tan desapercibidos que hasta a mi me cuesta reconocerlos como compañeros de lista.

Prefiero encabezar una lista de gente coherente o no formar parte de ninguna. Por eso hoy estaba reflexionando y analizando uno a uno a mis compañeros de viaje. Excepto los dos o tres primeros, el resto no viven este proceso, están desubicados, se preguntan cien veces qué hacen ellos aquí y les inunda el pesimismo cada vez que alguien les cuenta lo de las encuestas.

El ejercicio de la democracia se hace gracias a gente que decide participar desde dentro y desde fuera. Desde dentro en los órganos municipales, en este caso, para aportar buena voluntad y trabajo e ideas. Yo aconsejaria a todo el mundo que cuando le propongan ir en una lista ,que piense que está llevando a cabo un gesto de libertad. Ni más ni menos.

Catorce días de candidato oficial. No sé como irán las otras listas pero, me temo, que si algo nos iguala, es la apatía de un buen puñado de compañeros de viaje que, todavía a estas alturas, no se reconocen en las fotos del programa.

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