A buenas horas

Nuria Garcés

Es de agradecer que el ayuntamiento de Huesca nos advierta de que duda de la seguridad vial en la recién estrenada Avenida de los Danzantes. El hecho es que, ante esta incertidumbre, se ha decidido no abrir todavía el ramal que, pasando por las balsas de Chirín, lleva, a través de un nuevo puente sobre el Isuela, hacia el paseo Ramón y Cajal. Hay una curva de 90º que se considera peligrosa, y para la que se proponen algunas soluciones. Pero, sobre todo, se cree que va a ser un caos el cruce con la carretera de Barbastro cuando toda la circulación, que se supone será mucha, se desvíe hacia ese punto, que tan sólo cuenta con un stop.

Lo que sorprende es que todos estos problemas se hagan públicos justo el día en el que se abre este desdoblamiento de la avenida de los Danzantes a la circulación. Uno se pregunta si no ha habido tiempo, hasta ahora, de comprobar todas estas circunstancias. Ello hubiera permitido, tal vez, que la inauguración fuese total, y no a trozos.

Verdad es que el Ministerio de Fomento es quien debería haber construido una rotonda en la N-240, que evitase muchos de estos problemas. Su ausencia va a causarlos, algo que debería preocuparnos a todos. ¿Será que no le interesamos?

Hablamos de una obra que implica a tres administraciones: Gobierno de Aragón, ayuntamiento de Huesca y Ministerio de Fomento. Este último, al menos, no ha cumplido con su parte. Lo que no es de recibo es que todo esto se conozca el mismo día de la apertura al tráfico. Una inauguración muy esperada, a la que habrá que ponerle una nota muy baja.

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