Cartas al director: Primero de Mayo

Confederación Nacional del Trabajo, CNT-Huesca

Una vez más, queremos recordar que el Primero de Mayo no es una fiesta. Significa el recuerdo a miles de trabajadores y trabajadoras que hace más de cien anos hicieron una huelga para reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Es decir, lucharon para defender la dignidad y libertad de la clase obrera.

Este día equivale a los 365 días de explotación a los que el sistema capitalista tiene sometido a los y las trabajadoras.

Si estos trabajadores que nos han precedido en la Historia no hubiesen luchado por conseguir unas mejores condiciones de vida, hoy seguiríamos en una situación penosa. No obstante, en los últimos 20-25 anos 105 y las trabajadoras hemos perdido gran parte de las mejoras que se consiguieron durante la "transición?. Pero estas conquistas no las realizaron 4 ó 5 personas, sino que fueron fruto de la solidaridad y el apoyo mutuo de muchas y muchos trabajadores.

Actualmente tenemos que salir a la calle y luchar en los centros de trabajo no sólo para reivindicar una mejora en las condiciones de vida y trabajo, sino para recuperar todo lo que hemos ido perdiendo en los últimos anos. El análisis de esta situación, cada vez más precaria, es muy sencillo y lo podemos resumir en dos aspectos principales:

-El primero: los "sindicatos" que sólo aparecen en TV y que se han convertido en Ministerios Sindicales, pues en lugar de defender los intereses de la clase obrera, la han hipotecado con su actitud déspota, vanguardista y mercantilista.

-El segundo: la postura cómoda y aletargada de muchos trabajadores al pensar que un grupo de supersindicalistas van a resolver los problemas que día a día se nos plantean.

En estos momentos, tampoco podemos olvidar la situación de genocidio que se sigue viviendo en Irak y que, por supuesto, es consecuencia de un sistema capitalista (o neoliberal, que es lo mismo). Quienes verdaderamente han promovido esta guerra contra Irak son las grandes petroleras anglo-estadounidenses, cuyo objetivo primordial es hacerse dueñas de la gran riqueza existente en esos territorios. Para ello disponen de bombas y armamento que, por supuesto, han de utilizar para que los negocios sigan funcionando: reponer dicho arsenal armamentístico y posteriormente reconstruir lo destruido.

En este, así como en anteriores y posteriores Primeros de Mayo, los anarcosindicalistas no vamos a concentrarnos para pedir mejoras en nuestro trabajo. Eso ya lo hacemos todos los días del año mientras trabajamos. Nosotras y nosotros no queremos más trabajo asalariado para nadie. Nosotras y nosotros queremos que desaparezca ese tipo de esclavitud que nos obliga a prostituirnos día a día, vendiéndonos a quien nos quiera contratar a cambio de dinero. Queremos que toda la sociedad sea dueña de su trabajo, que no sólo produzca, sino que decida sobre qué hacer con lo que se produce. Que nuestra vida no dependa de que alguien quiera comprar nuestra fuerza o no. No renunciaremos a cualquier mejora diaria que conquistemos pero, en una fecha como ésta, en la que varios trabajadores anarquistas fueron ahorcados por pensar y expresar esto mismo, no podemos olvidar que el fin último es terminar con este tipo de trabajo y de vida.

Hace muchos anos, un Primero de Mayo, hubo personas que dieron su vida por conseguir lo que hoy en día asumimos como "normal". Los y las herederas de aquellas ideas seguiremos reivindicando una vida distinta, un mundo diferente, porque es posible, porque nada es inamovible si de verdad queremos cambiarlo. Sólo hay que quererlo y las y los trabajadores si queremos podemos, porque nosotros y nosotras somos quienes movemos el mundo.

I, o r... ,..

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