Carta abierta a mi amigo Vitin

Javier Gironella Falces (Periodista)

Querido Víctor Albas, no, mejor querido Vitin, que con este nombre te conocí cuando me incorpore a la vieja ?Nueva España?, hace ya un montón de años. Así te presento otro recordado amigo, Lorenzo Celada, con el que estoy seguro compartes ahora ese gran periódico que se edita en las alturas y que requiere menos milagros que el que hacíamos cada día en aquel antiguo caserón de la calle de la Palma, donde sacar a la luz cada madrugada un nuevo ejemplar era un parto de ilusiones y mucha profesionalidad de gente como tú, desde la modestia de tu trabajo y de Juan Antonio Foncillas, Dionisio Barrio, José Luis Castro, Ramón Maza, Antonio Lamelas, Vitorino, el señor Villacampa, Pedro Ayuso, Pablito Martínez, Luis García Núñez, Jesús García Mateo, Pepe Viscasillas y un largo etc. que tengo en la mente, que no voy a citar por no hacer demasiado larga esta carta, pero que entre todos, y especialmente tú con tu empuje juvenil, logramos llevar a buen puerto un periódico y más tarde el transito hasta el actual Diario del Altoaragón, que está aquí porque tú y el resto os empeñasteis que así fuera pese a las recomendaciones poco justicables de algunos políticos interesados en detener la operación.

Vitin, lo que más siento es no haberte podido acompañar en el último momento; ya sé que no era trascendente mi presencia, pero quería haber estado ahí para darte el testimonio de que pese a la distancia, dentro de la propia ciudad, los recuerdos siguen tan vivos como en tantas noches de compartir el trabajo y de pedirte el favor de: ?Vitin, me compras unas brevas de Álvaro? y tu sonriente respuesta de cada día: ?Señor Gironella, que siempre fuiste persona de exquisita cortesía, estos puros le van a matar?. Y así transcurrieron los años hasta el momento duro de tener que cambiar la seda por el percal y tú, yo y el resto nos vimos de las tareas del periodismo a las de la administración, que no es cosa mala pero si muy diferente, como comentábamos en las ocasiones que coincidíamos en las escaleras del Múltiple, cuando ambos acudíamos o dejábamos nuestras nuevas tareas.

Querido Vitin, el golpe no por esperado y temido ha sido menor, en especial en tu esposa, tu hija y los muchos amigos que supiste ganarte, aunque a mí personalmente, que no estaba al corriente hasta hace unas fechas que coincidí con Pedro Ayuso, me dejó desarbolado,

Pero ya no caben muchas más palabras, los designios del Señor son inescrutables, no cabe más que apretar los dientes, recordar tu humanidad bajo esa mata de pelo a lo irlandés, es decir ensortijado y medio rubio y tu coraje para el trabajo y para plantarle cara al innombrable que te ha llevado a dejarnos en plena juventud.

Vitin, un abrazo para tí y los de la redacción de allá arriba y no bajes la guardia a la hora de cuidar a los que estamos aquí abajo.

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