Cartas al director: Consejo económico y social de Aragón

La desaceleración y la incertidumbre dominaron la esfera económica internacional en 2002. El conflicto bélico con Irak, la debilidad de las economías americana y europea, y la atonía generalizada de todas las, economías en desarrollo han intensificado la ralentización económica iniciada en 2001.

Dada la elevada apertura de la economía tanto española como aragonesa al exterior, la influencia de la evolución de nuestros principales socios sobre la coyuntura interior es cada vez mayor. Según las estimaciones del Departamento de Economía, Hacienda y Empleo del Gobierno de Aragón, el Valor Añadido Bruto (VAB) aragonés experimentó en el conjunto de 2002 un crecimiento del 1,6%, cuatro décimas por debajo de la media española. Se observa en ambos casos una pérdida de dinamismo respecto a 2001, si bien se mantiene el diferencial positivo con los resultados de la zona euro (0,8%).

Este moderado crecimiento ha sido debido, desde la óptica del gasto a una menor fortaleza tanto de la demanda interna (consumo e inversión) como de la demanda externa; desde la perspectiva de la producción, continúa como protagonista el sector de la construcción con elevadas tasas de incremento, mientras los servicios, y especialmente la industria, minoran su ritmo de avance.

Los datos, del cuarto trimestre reflejan un repunte del crecimiento agregado que permitía suponer una reactivación económica. Sin embargo, el comienzo de 2003 ha estado marcado por la tensión internacional provocada por la posibilidad de la guerra iraquí, confirmada ya a mediados de marzo. Este acontecimiento, su duración y resultado es sin duda un factor decisivo para el rumbo de la economía mundial, siendo imprevisible evaluar su impacto económico, así como la elaboración de predicciones futuras.

Respecto a la inflación nacional, continúan las tensiones tras el efecto de las rebajas de enero. Los precios aumentaron un 0,2% en febrero, situándose su tasa interanual en el 3,8%, uña décima superior tanto al registro del mes anterior como al aragonés. Este incremento se debe, sobre todo, al encarecimiento del petróleo y de los carburantes, aunque la inflación subyacente, que excluye los componentes energéticos y alimentación fresca, también creció una décima. La tasa armonizada supera en 1,4 puntos a la zona euro, aunque se ha recortado el diferencial en una décima respecto al mes precedente.

Los datos de la Encuesta de la Población Activa del cuarto trimestre de 2002 muestran en Aragón un crecimiento de la actividad, incremento del empleo y aumento de paro, con valores, todos ellos, por encima de la media nacional.

La creación de empleo agregado, aunque moderada en el período anual, es más dinámica al final del año. Ello se debe, en gran parte, al buen comportamiento del sector de la construcción. Continúa la destrucción de empleo en los sectores de agricultura e industria, aunque en menor medida que en el periodo anterior. Los datos reflejan, en el sector industrial, un comportamiento contrario al nacional.

En este último trimestre, siguiendo la tendencia del trimestre anterior, se ha producido un significado aumento del número de parados (6.300) con relevante incidencia del desempleo femenino.

En cuanto a la conflictividad laboral durante el 2002 se reduce el número de huelgas convocadas en Aragón, en cambio, el número de participantes y jornadas no trabajadas se mantiene similar y muy por encima de la media nacional. Durante este año la conflictividad laboral se ve reducida también en la regulación de empleo y en las conciliaciones individuales y colectivas.

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