San Jorge festivo en Huesca, reivindicativo en Aragón

Huesca ha vuelto a vivir un día festivo para celebrar el Patrón de Aragón. El cerro ha sido el centro de numerosas actividades, mientras que en Zaragoza los aragoneses salían a la calle para decir no al trasvase.

La restauración de la ermita ha marcado la celebración religiosa de San Jorge. La Misa en honor al santo se ha tenido que desarrollar en una carpa instalada a los pies del cerro. Con motivo de las obras de remodelación de la ermita, ésta ha estado cerrada a los oscenses en este día del patrón. Se ha procedido hasta la fecha a la demolición de la casa de la santera para que después se pueda intervenir en el conjunto ya que comenzaba a presentar daños estructurales importantes.

Así mismo se está interviniendo en los viales y la masa arbórea, de tal forma que la imagen del cerro hoy ha sido algo distinta a la que conocíamos. Aparte de que el acceso a la ermita estaba cerrado, los viales ya presentan una notoria mejoría y los taludes han sido asentados.

Un día también, este del 23 de abril que ha venido marcado por la reivindicación hidráulica. Una representación del Ayuntamiento de Huesca, encabezada por el Alcalde, Fernando Elboj, se ha desplazado hasta Zaragoza con el fin de asistir a la concentración que contra el PHN se ha desarrollado en la Plaza del pilar de Zaragoza.

Elboj hablaba del derecho que tenemos los aragoneses a disfrutar de un bien que nace en nuestra tierra sin que podamos disfrutar de él y, por tanto, sin que podamos desarrollarnos como pueblo.

Por la mañana en el cerro se ha podido disfrutar de folclore, deporte, hinchables... Se han repartido hasta 1.500 tortas con huevo duro. Por la tarde tendrá lugar una verbena en el Palacio Municipal de los Deportes.

Los oscenses tampoco se han querido perder esta jornada que se celebra en Huesca mucho antes de que San Jorge fuera institucionalizado como Día de Aragón. Miles de personas se han concentrado en grupos a las faldas del cerro para pasar una jornada festiva, disfrutar con los amigos y comer en el cerro como marca la tradición, por lo que podemos decir que lo festivo, al menos en Huesca, se ha impuesto a lo reivindicativo.

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