Cartas al director: Carta a infantil

(A propósito del día de la Educación en Aragón, 9 de abril. C.P.R. de Huesca)

Querida compañera:

Me dirijo a ti y lo hago anunciando tu género, porque de sobras sé que la sociedad os ha hecho mayoría en Primaria y práctica totalidad en Infantil.

Ya sé que no soy nada original al plantear este inicio alrededor de tu condición femenina, pues ya lo pensó, desde lo social, Fernando Savater cuando escribió el prólogo de El valor de Educar bajo el título de "Carta a la maestra".

Sé que me permitirán esta licencia los pocos amigos que cursan la especialidad de Infantil y los todavía menos, compañeros, que la ejercen. De cualquier modo, sólo quiero darles las gracias por su decisión y su sensibilidad, porque con su actitud, como Goytisolo y su Lobito bueno, ponen el mundo al revés, como debe ser...

Dicho esto, me vuelvo a dirigirme a ti, compañera de Infantil, y voy a enumerar algunas de las infinitas tareas que, sin darte cuenta, realizas día a día; lo hago para darte ánimos y, sobre todo, para crear emulaciones entre I@s que ignoran lo que aportas y trabajas.

Es cierto que nadie ha pensado en que puedas acceder a la "condición de catedrática", ni ha pensado que en ti, con mocosillos, cupiera alguna carrera docente; hacen bien, no te la podrían otorgar con tu rica concepción del trabajo en equipo, ni tú la podrías correr con el sentido armonioso, artesanal y profundo que das a cada minuto de tu trabajo.

También resulta curioso que, estando en el "confín del hemisferio escolar", nos des continuas lecciones pues, no en vano, eres la primera ONG con la que las criaturas se dan de cara en la vida (eres la primera compensadora de las desigualdades sociales).

Mucho podemos aprender también de tu mirada etnológica, continua, formativa y profunda, siguiendo y tomando nota de lo que ves en cada minuto de la "clase" o del "juego" -que todo es lo mismo-

También hemos de agradecerte el que seas el último bastión de la globalidad, del entender el hecho educativo como un todo, sin soslayar responsabilidades que la especialización imperante deja de lado. En este sentido, aunque parezca drástico decirlo y sin pretender ofender a nadie, eres la última "maestra" que nos queda.

Del mismo modo, también necesitamos volvernos hacia ti para comprobar cómo en tu ámbito todavía impera el largo camino recorrido por la Pedagogía, ahora que todo la tradición rousseauniana está siendo tan vilipendiada.

También hemos de agradecerte cómo entiendes la evaluación, con su carácter formativo; cómo la haces mirada permanente y la utilizas y transfieres a tu trabajo, al de I@s compañer@s -de Infantil y Primaria- ya las familias.

Gracias también por crear rincones de paz y de luz en tu clase. Gracias por trenzar filas hermanadas con I@s niñ@s, aunque sepas que con el tiempo las clases se van oscureciendo y la evaluación penalizadora separe mesas y sillas...

Gracias amiga maestra de Infantil por mantener vivo nuestro sueño de trenzar como J osé Agustín Goytisolo y su Lobíto bueno "un mundo al revés".

Comentarios