Caritas denuncia que el precio de la vivienda en Huesca promueve el chabolismo

Son 5 de familia y viven en una habitación de 10 metros cuadrados. Por supuesto no tienen retrete. Cerca, la basura se amontona. Los tres niños suelen padecer a menudo procesos gastrointestinales, debido a la falta de higiene. Los días de lluvia como hoy la cosa se complica porque las goteras cada vez son más numerosas. Impotencia, desarraigo y desesperanza es el día a día de estos 5 oscenses.

Hoy Cáritas diocesana ha denunciado este tipo de situaciones, por desgracia, más habituales de lo que nos parece.

En Huesca hay más de 3.000 viviendas abandonadas, sin embargo los problemas para algunos colectivos a la hora de encontrar una vivienda digna y accesible son cada día mayores, dice Elisa Escartín de Cáritas, quien asegura que se están produciendo situaciones de marginación graves, hasta el punto que están apareciendo nuevos asentamientos de chabolas cuando se había logrado que desaparecieran las de la carretera de Apies

Alrededor de este asentamiento la suciedad se amontona, lo que produce problemas de parasitismo entre los más pequeños. Con estas circunstancias la marginación es un hecho.

Según los datos que maneja Cáritas las clases más desfavorecidas se están concentrando entorno al barrio del Perpetuo Socorro, lo que terminará produciendo importantes problemas sociales. En estos momentos se detecta un traslado de numerosas personas desfavorecidas del Casco Antiguo al Perpetuo Socorro, dónde las viviendas son más baratas. Pero aun así, hay algunas familias que no pueden acceder a la compra de una vivienda y en otras ocasiones, aun teniendo recursos económicos, son rechazadas por los propietarios por su condición de inmigrantes, sobre todo cuando se trata de magrebies o subsaharianos. Esta situación está llevando a que algunos propietarios inclusos abusen de estas personas y eleven los precios de los alquileres o exijan fianzas más altas que lo habitual.

Ante esta realidad Cáritas propone una serie de medidas que deberían poner en marcha las administraciones para paliar este tipo de situaciones. El problema, dice Elisa Escartín, es que si no se actúa con prontitud el problema se le puede escapara de las manos a la ciudad y la reorientación siempre es mucho más costosa, desde todos los puntos de vista, que la prevención.

Se propone la puesta en marcha de política de una vivienda social seria, más allá de las promociones de viviendas de protección que se están ejecutando en el Polígono 24.

Comentarios