Salto del Roldán. Ascensión a la Peña San Miguel en el parque de Guara

Barrancos y cañones constituyen las principales señas de identidad de este parque natural enclavado al noreste de Huesca. La Sierra y Cañones de Guara fue declarado parque natural por el Gobierno de Aragón en 1990 y cuenta con una extensión de 47.453 hectáreas. El Plan Estratégico de la Hoya de Huesca ha apuntado esta zona como uno de los puntos a potenciar como recurso turístico.

Aunque Guara es conocido principalmente por el descenso de cañones, actividad deportiva que se popularizó en los años 80, este enclave tiene otros grandes atractivos naturales, como su variedad de aves: por sus riscos y escarpados anidan el quebrantahuesos y otras grandes rapaces. El parque, además de preciosos relieves kársticos, dolinas y grutas, cuenta con un rico bosque mediterráneo; enclaves de bosque atlántico y pastizales de montaña.

El parque se extiende por un total de 14 municipios en las dos vertientes, con núcleos urbanos muy pintorescos, cuya recuperación en los últimos años, después del éxodo poblacional que vivieron hasta los años setenta, se debe, principalmente, al desarrollo de actividades deportivas y a las mejoras y apoyos derivados de la declaración como parque natural.

Duración de la ascensión: 25 minutos.

Dificultad: Media para personas en condiciones físicas normales. La ascensión está perfectamente equipada para facilitar la subida.

Está formado por dos enormes farallones de conglomerado, la peña de San Miguel (1124m) al oeste y la Peña Amán (1123 m) al este, entre las cuales discurre el río Flumen encajonado en las llamadas Palomeras. Estos farallones albergan un ecosistema rupícula en el que destaca una gran concentración de ejemplares de buitre leonado (Gyps fulvus).

Al norte del Salto del Roldán se extienden unas masas calizas en las que pueden observarse fracturas y plegamientos traducidos en estratificaciones verticales o cuasi-verticales que contrastan con la disposición horizontal de los estratos de los conglomerados de la Peña Amán y Peña de San Miguel, lo que indica que el plegamiento alpino de las calizas es anterior a los depósitos que dieron lugar a los mallos de conglomerados.

Una vez en el Collado de San Miguel, el acceso a la cima de esta peña se realiza por una senda muy marcada que se dirige hacia la pared norte ascendiendo hasta llegar a la base de la misma. En este punto se asciende mediante unas clavijas y escalerillas instaladas por Peña Guara. Una vez en la cima, se pueden apreciar los restos de un torreón defensivo, de un aljibe y de la ermita de San Miguel (del siglo XII). Desde la cima, hacia el este, se pueden observar las buitreras de la pared oeste de la Peña Amán. Hacia el sur, se puede ver el río Flumen dirigirse serpenteando encajonado hacia la Hoya de Huesca que se extiende a los pies del observador.

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