La Muralla: la vergüenza arqueológica de Huesca

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Este miércoles y jueves arqueólogos de toda España debaten en Huesca sobre el destino y la gestión de los innumerables vestigios que son hallados en los cascos históricos de la ciudades en unas jornadas de arqueología en suelo urbano.

Denuncia la Directora de Estas Jornadas, Almudena Domínguez, la poca sensibilidad que ha habido hasta ahora con este tipo de restos, buena parte de los cuales han sido simplemente eliminados por parte de los promotores privados y, en ocasiones, por los propios poderes públicos.

Ahora se tiene a no destruir restos, pero se conserva mal, dice Domínguez, de tal forma que Bienes de Interés Cultural como el caso de la Muralla de Huesca, la primera imagen con que se topa el ciudadano al llega a la ciudad, son maltratados por particulares e ignorados por la administración autonómica y local. Baste recordar que hace cuatro años cayeron a la calzada varias piedras de la zona musulmana de este monumento, piedras que hoy siguen en el suelo sin que la DGA ni el Ayuntamiento hayan movido un solo dedo por mejorar la situación. Situación que la directora de las jornadas, dice, le produce sonrojo y vergüenza.

En estos momentos se está excavando en el Círculo Católico, se preservan los restos que aparecieron en el solar de la Calle Zarandia, pero han desaparecido vestigios importantes como los que se hallaron en el subsuelo de la ampliación del Ayuntamiento de Huesca o el aljibe de la Parroquieta, que fue rellenado en una decisión discutida en la profesión.

Aun así, se conoce con bastante detalle como fue la Huesca de la época romana y musulmana, explica Domínguez, cuyo centro neurálgico se encontraba entorno al Ayuntamiento y la Catedral, por lo que cualquier excavación en la zona nos va a dar como resultado el hallazgo de importantes restos.

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